Un Fondo para Todos (2) Las comisiones totales (y también las ocultas) de un fondo de inversión

gastos fondos inversionCuando estudiamos un fondo de inversión para que forme parte de nuestra cartera, uno de los datos que deberíamos tener en cuenta de su ficha es el coste total, es decir, qué porcentaje de la rentabilidad conseguida por la cartera del fondo va a caer en saco roto. A pesar de que está demostrado que es uno de los factores determinantes del comportamiento a largo plazo del fondo, pocos inversores le dan la suficiente importancia.

Pero lo peor de todo es que ahí no queda la cosa, sino que en realidad, pocos usuarios de los fondos de inversión conocen los verdaderos gastos que conllevan, siendo los llamados gastos ocultos, los más gravosos para muchos de los fondos. Las informaciones oficiales de las gestoras son tan poco amigables y tan difíciles de entender que resulta casi imposible calcular lo que pagaremos porque nos gestionen nuestros ahorros.

Vamos a hacerle la autopsia a los fondos y miremos en su interior para que sepamos, de verdad de la buena, los gastos totales a los que nos exponemos:

1. Comisiones del fondo.

Las comisiones propias del fondo son las que normalmente vienen mejor reflejadas en su ficha, y podríamos dividirlas en cuatro.

Comisión de gestión. Es el porcentaje que cobra la gestora por hacer el trabajo de invertir en una selección de activos y administrar el producto completo para el partícipe. Es poco común que un fondo tenga renta variable en su cartera y cobre menos de un 1,5%.

Comisión de depositaría. Es el porcentaje que cobra la entidad que se encarga de custodiar los activos del fondo. En fondos españoles suele estar alrededor del 0,1%. En fondos internacionales, contratados a través de cuentas omnibus a nombre del broker, no suele haber.

Comisión de éxito. Manda narices que tengan que cobrarte una comisión por hacer bien las cosas. ¿No se supone que pagas al gestor para que haga su trabajo bien hecho? ¡Encima! Me parece una de las comisiones más hirientes de la industria. Se ha puesto de moda entre los fondos españoles de renta variable cobrar un 9% de lo que el gestor consiga sacar de más con respecto a un objetivo, previamente fijado, en un año determinado.

Comisión de distribución. Es lo que cobra el broker por distribuir un fondo de otra entidad. Esta comisión se le debe cobrar a la gestora y que se le reste de sus honorarios. Si te lo cobran aparte, es otro atraco más.

2. Transacciones. Las comisiones de operaciones internas.

Cada vez que el gestor compra o vende activos dentro del fondo, debe pagar una comisión, igual que tú pagarías si compras una acción en tu banco o broker. Estas comisiones se muestran tan poco claras que hay que ser prácticamente contable para descubrirlas en los informes de las gestoras.

Los fondos de gestión activa suelen realizar grandes cantidades de operaciones. Ahora compran una acción, ahora venden otra. Ahora sacan una de la cartera, y ahora añaden tres. Y así se van esfumando euros que van a parar a las manos de los depositarios. Un gran negocio para todos menos… para ti.

Los fondos pasivos soportan menores gastos de este tipo, ya que procuran operar únicamente cuando es estrictamente necesario, o sea, cuando hay suscripciones o reembolsos en el fondo. De este modo ahorran al partícipe una buena cantidad de dinero.

3. Diferencial del precio de compra/venta.

A la comisión del punto anterior, hay que añadir que para comprar una acción siempre hay que buscar un precio por encima del que tiene en ese momento, y que para vender, uno un poco más bajo. En acciones de gran capital y muy líquidas el spread es muy ajustado, y cuanto más pequeña y menos líquida la acción, mayor la diferencia entre el precio de compra y venta, y mayor la comisión (oculta).

Los fondos de acciones small caps y con mucha rotación de activos pagan ingentes cantidades de dinero en este tipo de gastos.

4. Costes por impacto de mercado.

Este coste se produce cuando queremos comprar o vender un paquete de acciones demasiado grande como para que la oferta y la demanda lo acoja en una sola operación. Si necesitamos varias operaciones para realizar una compra, el gasto de adquirirlas aumenta.

Cuando la acción tiene gran capitalización y es muy líquida, hay grandes paquetes disponibles a la compra y a la venta, y apenas produce efecto negativo, pero cuando un fondo quiere comprar el chicharro microcap value de turno, se las ve y se las desea para invertir grandes cantidades, teniendo que dividir la compra en decenas de veces, y subiendo el precio de la acción en cada compra. Esa subida de la cotización en cada compra es el impacto de mercado. No te digo nada cuando las tiene que vender en medio de un pánico bursátil.

Este es uno de los motivos por los que los fondos de empresas pequeñas que se hacen famosos (por su afortunado historial reciente) tienden a variar sus estrategias a acciones más grandes. No pueden soportar el volumen de gestión. Incluso algunos tienen que cerrar su fondo a nuevos inversores.

Estos cuatro tipos de gastos suman mucho. Pero mucho mucho. Y es la razón por la que hay veces que ves una comisión de gestión del 1,5%, pero el TER sube a 2,8%, por ponerte un ejemplo. Y mucho ojo con los fondos de fondos, que a sus gastos propios habría que añadir los gastos totales de los fondos que incluya en su cartera.

Los mejores fondos de gestión activa cuidan con mimo estos gastos, velando honestamente por los partícipes. Pero desgraciadamente no es una práctica común, y muchos se aprovechan de que el inversor medio deja caer su mirada al track pasado reciente, y tiene menos en cuenta algunos datos que sí influirán, con total seguridad, en la futura rentabilidad.

El fondo que lanzaré el próximo enero también tendrá estos cuatro tipos de comisiones, al igual que todos los fondos del mundo, pero trabajaré para que sean mínimas por los siguientes motivos:

La comisión de gestión será del 0,59%, la comisión más baja de un fondo español con cesta física de acciones. Supondrá un gasto para el partícipe de menos de la mitad de la media de los fondos de la misma categoría.

La comisión de transacciones será tan mínima como la de un fondo indexado puro, ya que la gestión será prácticamente pasiva. Es decir, se seleccionarán las acciones que cumplan una estrictas premisas de calidad desde unos índices ya de por sí excelsos, y se ponderarán en la cartera del fondo por capitalización. Una vez establecida la cartera, solo se realizarán las operaciones necesarias por suscripciones o reembolsos.

La comisión del diferencial tendrá muy poco impacto, ya que solo formarán parte de la cartera acciones con una capitalización superior a los 10B de dólares, y con la suficiente liquidez como para operar con comodidad.

La comisión por impacto de mercado será tan baja como la del punto anterior, y precisamente por el mismo motivo. No hay problema para poder comprar y vender grandes paquetes de las mejores acciones del planeta.

Lo que el fondo rinda en el corto plazo es totalmente aleatorio, puesto que dependerá de lo que haga el mercado en el incierto futuro próximo, y del comportamiento de las principales acciones de la cartera con respecto al resto del mercado. Pero a largo plazo se esfumara la menor cantidad de euros posible en gastos innecesarios, y eso, por narices, sí que repercute en el rendimiento final a 5, 10 o más años.

¿Conocías todos estos gastos ocultos? ¿Nunca te lo habías preguntado o simplemente no les habías prestado interés? ¿Les das ahora la suficiente importancia?

Una cosa más antes de despedirme, ya somos 247 los integrantes de la lista de correos de interesados en mi nuevo fondo de inversión. Como he repetido en anteriores entradas, si estás interesad@ en las novedades hasta su lanzamiento, házmelo saber a través del hilo de comentarios, y estaré encantado de añadirte.

Como siempre, un abrazo grande.

Un Fondo para Todos

baelo globalHoy tengo el placer de escribir la primera entrada referida al lanzamiento de mi nuevo fondo de inversión. Aunque en los dos últimos artículos dejé entrever el proyecto, ahora toca ir conociendo las características que tendrá, y que así te puedas hacer una idea inicial del producto. Ya son 180 las personas interesadas en estar al día de las novedades hasta su lanzamiento definitivo, a través de una lista de correo que he confeccionado para la ocasión. Si quieres estar en ella, házmelo saber en el hilo de comentarios y te añadiré con gusto.

Cuando comencé con la idea de iniciar este ilusionante proyecto, una de las primeras dudas que me surgió fue qué tipo de composición diseñar, en el sentido de si solo tendría renta variable para combinar con otros fondos del mercado, o por el contrario se trataría de una cartera totalmente diversificada por sí sola. Tenía claro que sería barato, inspirado en índices, con mínima rotación de activos y todas esas características que guardarían una coherencia con lo que he divulgado en mis blogs durante casi una década. Pero aunque dudaba sobre su composición, rápido llegué a la conclusión de que tenía que gestionar un fondo para todos.

Un fondo para todos debía tener una composición apta para la mayoría de participantes. Tal y como vimos en Política de cartera de Benjamin Graham, el maestro de la “inversión inteligente” abogaba por no tener más de un 75% en renta variable ni menos de un 25%, siendo su porcentaje recomendado el simple y aburrido 50%. Finalmente opté por una cartera clásica 60/40, con el fin de darle un protagonismo mayor a los activos de largo plazo, pero con el suficiente colchón como para que aquellos que confíen en el fondo como su principal vehículo de inversión soporten los ciclos bajistas con mejor predisposición.

Un fondo para todos debía ser global, invertido en acciones nacionales e internacionales, aunque ello conlleve riesgo divisa en el corto y medio plazo. Limitarse a acciones locales pienso que no es correcto, y que tampoco es del gusto de la mayoría de seguidores de este estilo de inversión. En un solo activo, el partícipe dispondrá de diversificación mundial completa.

Un fondo para todos debía luchar de forma efectiva contra la inflación, uno de los mayores enemigos del ahorrador. Si bien un 60% de acciones protege con soltura ante la subida del precio de la vida a largo plazo, existen clases de activos que protegen al inversor de una inflación acusada de corto o medio plazo. Son las REITs, Mineras de oro y bonos ligados a la inflación. Un pequeño porcentaje de cada una de ellas hará que la cartera reaccione a nuestro favor en caso de que el coste de las cosas repunte con fuerza y sin aviso.

Un fondo para todos debía tener una buena muestra del tipo de acciones que vimos en No pienses como un especulador, piensa como un granjero, que permiten al inversor asimilar con tranquilidad los vaivenes del mercado bursátil, entendiendo que aunque se inicie un ciclo bajista en los precios de las acciones, las empresas dividend growth siguen creciendo en su negocio y cuidando con mimo a sus accionistas. Es más, si aun le quedan largos años al partícipe para disfrutar de las rentas de su inversión, un mercado bajista debería ser bienvenido, ya que ofrecería la oportunidad de comprar a buen precio las empresas más excelsas del planeta.

Un fondo para todos debía también ser barato, mucho más barato que los fondos de su categoría. Durante los últimos años hemos estudiado como el ahorro en costes es una de las propiedades de una estrategia de inversión que a priori nos eleva la rentabilidad esperada final, y buena prueba de ello lo vimos en The Voya Corporate Leaders Trust Fund. Ahorrarse un 1% anual en comisiones podría parecer poco, pero a largo plazo son miles de euros los que se pierden por el camino. Una comisión de gestión baja sumado a una gestión muy pasiva de la cartera inspirada en los índices más selectos, harán que la mayor parte del beneficio del fondo se lo quede el partícipe.

Un fondo para todos, por último, debía ser entendible, sencillo y transparente. El partícipe debe saber en todo momento en qué invierte sus ahorros. Cuanto más sentido tenga una estrategia de inversión, mejor se sentirá el partícipe, y ya sabes de sobra que sentirse bien es parte del éxito inversor.

Todas estas características estarán presentes en el nuevo fondo que saldrá a la luz, espero, el próximo mes de enero. Será sencillo de entender, diversificado en clases de activos, global, invertido en renta variable pero moderado gracias a la parte de renta fija euro, con las mejores empresas del planeta en el trato al accionista, y sensiblemente más barato que la media de su categoría. De hecho, será el fondo español con cesta física de acciones con las comisiones más bajas.

En las próximas entradas relacionadas con el lanzamiento del fondo iré desgranando los datos y detalles del mismo: cartera detallada, comisiones, gestora, depositario, distribuidores, nombre del fondo, cómo incluirlo en una cartera de fondos, cómo contratar,…

Espero que te haya gustado la idea inicial. Te recuerdo antes de terminar que si te interesa estar al día de las novedades, y crees que podría gustarte ser partícipe desde los primeros días de su lanzamiento, me lo hagas saber a través de un comentario en esta misma entrada.

Como siempre, un abrazo grande.

The Voya Corporate Leaders Trust Fund, una maravillosa historia de paciencia y eficacia

Voya-Financial-Voya-Trust-FundA pesar de que hoy en día las modas en la inversión distan mucho de procurar el ahorro de costes, lo cierto es que existen historias como la que hoy te traigo que prueban la eficacia de la paciencia y el buen hacer en la gestión austera de un vehículo de inversión. La industria financiera gana dinero cada vez que un particular o un gestor hace click para comprar o vender. Una gama indecente de comisiones entran en acción para que tu dinero pase de tu bolsillo a los de la industria.

Existe un fondo de inversión que no ha comprado una sola acción desde que se creó en 1935, The Voya Corporate Leaders Trust Fund (LEXCX). Suena increíble ¿verdad? Las únicas operaciones que ha realizado desde su creación han sido las propias de las suscripciones y reembolso, y las que hacía al producirse spin-offs de las empresas en cartera y fusiones.

LECVX nació comprando las 30 empresas líderes del mercado USA en 1935, y hoy conserva 22 en su aburrido portafolio. Por las propias reglas fijadas del fondo, no puede comprar nuevas acciones a no ser que se produzcan las citadas spin-off o fusiones, así que su gestión es absolutamente pasiva, aunque no replique ningún índice.

¿Cuál dirías que ha sido su rendimiento?

Voya

Impresionante. El fondo ha conseguido una asombrosa rentabilidad sin hacer NADA, y es más, con la sencilla estrategia de comprar las más grandes empresas de un momento dado y conservarlas para siempre aunque no siguieran siendo las más grandes en el futuro. No te digo nada las diferencias frente a la media de fondos de gestión activa, que no hace más que demostrar el pobre valor que aportan los gestores a los fondos.

Estas son las 30 empresas con las que comenzó su historia:

Allied Chemical & Dye
American Can Company
American Radiator & Standard Sanitary
American Telephone & Telegraph
Columbia Gas & Electric
Consolidated Gas Company of New York
I. DuPont de Nemours & Company
Eastman Kodak Company
W. Woolworth Company
General Electric
International Harvester
National Biscuit
Otis Elevator
Pacific Gas & Electric Company
Sears, Roebuck & Company
Socony-Vacuum Oil Company
Standard Oil Company (New Jersey)
Standard Oil Company of California
The American Tobacco Company
The Atchison, Topeka & Santa Fe Railway
The Borden Company
The New York Central Railroad Company
The North American Company
The Pennsylvania Railroad Company
The Procter & Gamble Company
The United Gas Improvement Company
Union Carbide & Carbon
Union Pacific Railroad Company
United States Steel
Westinghouse Electric & Manufacturing

Y estas son las 22 empresas que componen su actual portafolio:

Ameren (AEE)
AT&T(T)
Berkshire Hathaway (BRK.A) (BRK.B)
CBS (CBS)
Chevron (CVX)
Columbia Pipeline Group (CPGX)
Comcast (CMCSA)
Consolidated Edison (ED)
Dow Chemical (DOW)
DuPont (DD)
Exxon Mobil (XOM)
Foot Locker (FL)
Fortune Brands Home & Security (FBHS)
General Electric (GE)
Honeywell International (HON)
Marathon Oil (MRO)
Marathon Petroleum (MPC)
NiSource (NI)
Praxair (PX)
Procter & Gamble (PG)
Union Pacific (UNP)
Viacom (VIAB)

Y si no compra acciones excepto cuando hay fusión o la compra otra empresa, y ahora tiene 8 acciones menos, ¿cuándo decide vender una empresa?

Pues el fondo se queda con una acción menos cuando se cumplen uno de estos dos motivos:

  1. La empresa quiebra.
  2. La empresa suprime su dividendo.

¿No te parece genial? ¿Magistral? ¿De otro planeta distinto a éste?

La inactividad es nuestra amiga en esta industria. Cuanto menos operemos, más ganaremos. No hay otro factor que influya más en la rentabilidad esperada futura que ahorrar en costes y comisiones. The Voya Fund nos ha enseñado el porqué. Es nuestra responsabilidad actuar en consecuencia.

El nuevo fondo que lanzaré a principios de 2018 tendrá características de gestión similares, en el sentido que seleccionaremos las más excelsas empresas del mundo para la parte de renta variable, y no compraremos ni venderemos nada (excluyendo operaciones por nuevas suscripciones o reembolsos) a no ser que pierdan las selectas cualidades que les pedimos de inicio. De modo que, a partir de que la cartera esté formada, la rotación de activos será bajísima, con el consiguiente ahorro en gastos.

Si quieres estar al día de las novedades del fondo hasta su lanzamiento, házmelo saber en el hilo de comentarios, y estaré encantado de añadirte a la lista de correo. ¡Ya somos 140!

Como siempre, un fuerte abrazo.

 

No pienses como un especulador, piensa como un granjero

una-vaca-lechera-dividendoUno de los problemas más comunes de los inversores de largo plazo en el mercado de valores suele ser la dificultad para soportar los ciclos bajistas. Aunque todos pensamos que aguantaremos estoicamente las sacudidas de corto y medio plazo, la realidad es que no suele ser así. Te pongo un ejemplo: Peter Lynch tuvo con su fondo de inversión un histórico de rentabilidad anual de récord, pero ¿sabes cuánto ganó el partícipe medio de su fondo?… Cero patatero.

Esto se dio porque la volatilidad del fondo en sí, y del mercado en general, era tan enorme que los partícipes no tenían estómago para soportar las bajadas, y la confusión les hacía vender en picos de pánico y volver a comprar cuando el valor liquidativo se había recuperado notablemente.

Los inversores de largo plazo tenemos un remedio muy eficaz para resolver este escollo mental, y es pensar en lo que de verdad importa cuando adquirimos activos volátiles de renta variable. Y esto es todavía más fácil si las acciones que compramos son las mejores para pensar de esta forma, las acciones de crecimiento del dividendo.

Imagina que eres un granjero que compra su primera vaca por un precio de 1000€. Esa vaca te da 10 litros de leche a la semana. Comienza un ciclo bajista en el precio del ganado, y después de un año el precio de una vaca es de 900€. Tú, como granjero, no te molestas en pensar que puedes vender tu vaca, sobretodo porque ahora, con un año más de edad, tu vaca es más eficiente y te reporta 11 litros de leche a la semana.

Sigue el ciclo bajista y el segundo año las vacas pasan a costar 800€ la unidad, un 20% menos del precio de compra. Una pena no haber comprado a estos precios, pero tu vaca lechera te da 12,5 litros de leche a la semana. Tu negocio CRECE, aunque las vacas hoy cuesten menos.

Al tercer año el precio de las vacas hace suelo, y rebota a 850€, mientras que tu vaca ya te reporta 14 litros semanales. En el año cuatro las vacas ya cuestan 975€, y tu renta semanal es de 15 litros.

Después de cinco largos años tu vaca ya vale más de lo que costó, 1100€, y te da 16 litros de leche a la semana. Pero ahí no queda todo, como no te hacía falta la renta que te aportaba la vaca para vivir, la leche que producías la guardabas (reinversión del dividendo), así que ahora, con la venta de la leche, has comprado otra vaca más. Y después de 5 años tienes 2 vacas que valen 2200€ y producen más de 35 litros de leche semanales.

¿Te das cuenta de lo que de verdad importa? La mejor manera de soportar los ciclos bajistas es saber en lo que estás invertido para el largo plazo, y darle sentido a tu compra inicial. Las acciones de dividendo creciente son ideales para entender el concepto, y le aportan criterio y coherencia a tu cartera, además de ser históricamente más rentables.

Sé que últimamente estoy escribiendo como si pensara que el ciclo alcista está a punto de terminar, pero lejos de eso, mi intención es que tengamos en cuenta que la fiesta acabará algún día, no tengo ni idea de cuando, y debemos estar preparados para el momento en que ocurra, teniendo nuestra cartera adaptada para ello, y sabiendo para qué estamos invertidos en lo que estamos invertidos.

Una cosa más. En la próxima entrada te voy a hablar de un nuevo fondo de inversión español, indexado, pasivo, con una cartera diversificada de renta variable y fija, y con un sesgo de acciones globales dividend growth. Será emocionante para mí presentarte mi fondo de inversión.

A los seguidores de las entradas del blog por email les envié una primera información acerca del proyecto, además de algunas novedades en un segundo correo. Si estás interesad@ en ser partícipe del fondo desde su creación, o seguir las novedades hasta que reciba el ISIN oficial, házmelo saber en el hilo de comentarios y estaré encantado de añadirte a la lista de correo de los interesados en el fondo.

Como siempre, un fuerte abrazo.

La suerte, el infortunio y la inversión

Suerte¿Qué es la suerte? ¿La provocamos con nuestros hábitos? Si así fuera, ¿a qué puede deberse? ¿Qué parte de culpa tiene una persona de su suerte o de su mala suerte? Y un inversor, ¿se podría decir que ha tenido mala suerte en una operación equivocada? ¿Y suerte en un acierto? ¿Y suerte o mala suerte a largo plazo?

Hoy no quiero exponer, de primeras, mi opinión sobre el tema de esta entrada. Me gustaría mucho que me dieses tu opinión acerca de la suerte en el mundo de la inversión, y cómo los inversores deben afrontar su estrategia inversora teniendo en cuenta los conceptos de suerte e infortunio. Creo que pueden ser reflexiones que nos ayuden a madurar nuestra mentalidad como inversores pasivos de largo plazo.

Para ayudarnos a la reflexión, tenemos hoy la colaboración de Montse Guernica, Trabajadora Social del Hospital Infanta Elena de Valdemoro, y que cuenta, entre otros títulos, con ser la madre de mis hijos. 🙂

En el Máster de Trabajo Social Sanitario que cursa, expuso y compartió conmigo esta breve reflexión en un debate sobre Medicina Hipocrática, y que ahora comparte también con nosotros para servirnos de inicio:

Etimológicamente, un infortunio es una fortuna adversa, una desgracia. Es un hecho sobrevenido, que no se puede prever. Los pacientes y profesionales hablan de la aparición de una enfermedad como un infortunio, y lo perciben como falta de suerte, o aparición de mala suerte por no ser algo que pueda prevenirse, evitarse.

A pesar de esta percepción, considero que no se puede hablar de pérdida de la fortuna, entendida como algo que no puede recuperarse. Vemos que un infortunio, por ejemplo un accidente o enfermedad, suscita sentimientos de ayuda o atención por parte del otro, así pues el medico se obliga a dar una respuesta reparadora.

El hecho de tener un infortunio (mala suerte) no implica la perdida de la suerte, de la fortuna.

Por favor, permíteme no plantear mi opinión de inicio. Prefiero leer vuestras opiniones y que generemos un debate interesante.

Como inversores, ¿podemos evitar los infortunios? ¿Qué sería considerado tener suerte para un inversor pasivo? ¿Se podría considerar la exposición a la suerte o a los infortunios una diferencia entre la gestión pasiva y la activa? ¿Qué haces tú para no depender de la suerte?

Espero tu aportación con gran interés. Como siempre, un abrazo grande.

Política de cartera de Benjamin Graham

Ben GrahamEl Inversor Inteligente, además de dar nombre a este blog, es un gran libro. Está considerado como una de las Biblias del inversor de valor, pero entre sus páginas se esconden algunos capítulos que son de obligada lectura para cualquier tipo de inversor. En concreto, en el capítulo 4 “Política de cartera general: El inversor defensivo”, tenemos un apartado cuyo título es El problema básico del reparto entre obligaciones y acciones, que debería ser leído en este momento de mercado en el que nos encontramos, por cualquiera que se le ocurra poner un solo euro en acciones o fondos de inversión.

Estamos en un momento dulce para las bolsas. Los índices suben con alegría y los americanos no dejan de marcar nuevos máximos, para jolgorio tuitero de Donald Trump. Es, la fiesta de las acciones.

Pero todas las fiestas acaban de la misma forma, las luces se apagan, la música deja de sonar, y los fiesteros que no han sabido moderarse se marchan desorientados, despertándose al día siguiente con un tremendo dolor de cabeza y pensando que tanta fiesta no merece la pena si al final acabas peor de como empezaste.

Estamos en una de esas épocas en las que las modas se identifican con claridad. Gestores que recomiendan tener todo el patrimonio que no vayas a necesitar en acciones porque es el mejor activo de largo plazo, y pequeños inversores que, no contentándose con hacerles caso, se embarcan en la aventura de gestionar sus propias carteras en la búsqueda semanal de 100Baggers (acciones que multiplican por 100 su valor).

En contra de lo anterior, el padre de todos ellos opina de forma muy distinta, pensando que el diseño de la cartera no depende de las circunstancias del mercado ni de corto ni de largo plazo, sino de la situación y características propias del inversor. En las próximas líneas te resumiré su idea de cartera para el inversor defensivo:

Simplemente por la incertidumbre siempre existente, el inversor no puede permitirse tener todos sus fondos en acciones, y tampoco en bonos. Debe considerar una mezcla de ambos para minimizar sus riesgos, protegerse de lo imprevisto y de lo desconcertante que resulta el día a día en cada etapa de la vida de las familias.

Sugiere, como orientación inicial, que el inversor nunca debe tener menos del 25% ni más del 75% en acciones, con el fin de obtener en todo momento un rendimiento de largo plazo que luche contra la inflación, pero siempre protegido de la volatilidad de la bolsa. Es más, al sentirse incapaz de proponer un porcentaje concreto, se decanta por el reparto aparentemente simplista 50-50. Cuando los cambios en el precio de acciones y bonos hayan llevado a unas u otras al 45% o 55%, se recuperará el equilibrio del porcentaje original.

Graham insiste en lo adecuada que resulta esta cartera, extraordinariamente sencilla, que ofrece a quien la aplica la sensación de estar adoptando ciertas medidas como reacción a la evolución del mercado, e impedirá estar excesivamente expuesto cuando las bolsas alcancen niveles peligrosos. Además, el inversor realmente conservador, se sentirá satisfecho con las ganancias que consiga la mitad de su cartera en un mercado al alza, mientras que en una época de grandes bajadas disfrutará de más alivio que otros inversores más osados.

Esta cartera nunca será la que mejores resultados obtenga, ni encabezará nunca las listas de fondos más rentables del año. Pero ese no es su objetivo, sino que busca actuar con sangre fría, ponderando las posibilidades, beneficiándose de un rendimiento satisfactorio de largo plazo evitando graves disgustos que podrían terminar con la paciencia del inversor, y dieran al traste con el plan completo de ahorro e inversión.

Warren Buffett es un Dividend Growth Investor

Buffett dividend investorDe todos los aficionados a las finanzas personales y a la bolsa son conocidas, en términos generales, las características que deben tener las acciones que Warren Buffett elige para componer su cartera de inversiones. Suelen poseer una gran ventaja competitiva frente a sus rivales, y son compradas a precios atractivos. Es por lo anterior, y de nuevo en términos generales, por lo que se conoce a Buffett como value investor.

Sin embargo, hay una cualidad común en los valores de su portafolio que no es tan difundida, y si te digo la verdad, me parece tan importante como las dos anteriores, y es la capacidad de sus acciones de incrementar el dividendo año a año. Warren Buffett ingresa en su cuenta una cantidad abrumadora de dividendos, cada año la cantidad ingresada es mayor por el incremento del dividendo, los reinvierte en su propia cartera de Berkshire Hathaway, y así construye una gigantesca bola de nieve creadora de riqueza.

Sabes desde hace mucho tiempo de mi devoción por el Vanguard Dividend Appreciation ETF (VIG), que gestiona de forma pasiva aquellas acciones del mercado americano que han incrementado el dividendo durante diez años o más de forma consecutiva. Dado que han superado momentos difíciles de recesión económica sin dejar de satisfacer a sus accionistas, estas empresas deben ser, casi por fuerza, de excelsa calidad. Y esa calidad se nota también en su rendimiento.

VIG-SPY

Como ves en el gráfico anterior, en los últimos diez años, el VIG ha tenido un rendimiento similar al SPY, superándole en algo más de un par de puntos, sin contar con los dividendos entregados que fueron y son superiores en el VIG. Pero observa como consigue capear las bajadas con menor volatilidad, debido al carácter defensivo de sus acciones en cartera.

Esto es lo que busca Buffett en sus acciones. Empresas de gran calidad, que lleven a cabo su estrategia de gran bola de nieve de riqueza, y que le aporten tranquilidad en los momentos en los que el mercado haga tambalear la paciencia de los inversores más calmados.

Veamos las primeras posiciones de la cartera de BRK:

Kraft Heinz, con una corta historia de mercado después de su fusión, entrega un dividendo del 3,21%, habiéndolo aumentado cada año.

Wells Fargo tuvo que reducir su entrega en la crisis financiera de 2008, pero desde entonces ha elevado su entrega cuatrimestral ¡de 5 centavos a 39!, ofreciendo un yield del 3%.

Apple pagó su primer dividendo en 2012 después de muchos años de política de no entregas. Desde entonces se ha convertido en una gran empresa para buscadores de rentas pasivas, curiosamente desde que Buffett apostó fuerte por ella. Desde entonces lo aumenta generosamente cada año.

Coca cola es la acción fetiche de Buffett. Con un PER actual de 46x y un PayOut insostenible, Warren la conserva y le entrega un 3,27% de yield en su enésima subida anual del dividendo. No sé si Coca cola superará este momento difícil en sus ratios, pero sigue aferrado a ella como el primer día. Es la típica acción del inversor en dividendos.

Son algunos ejemplos del gusto de Buffett por este tipo de acciones. Las acciones que entregan dividendos han tenido un rendimiento histórico superior que aquellas que no entregan o lo cortan. A su vez, las acciones que incrementan su dividendo año a año superan a aquellas que entregan dividendos de forma menos metódica, y que no los hacen crecer. Sin duda, una estrategia ganadora.

Invertir en Felicidad (3)

invertir en felicidadEn mayo de 2015 publiqué Invertir en Felicidad (2), donde te describía la terrorífica fatalidad que llegaba de repente y sin aviso a la vida de mi familia, y que, además de las implicaciones emocionales y espirituales, sospechaba me iba a influir a la hora de publicar entradas recurrentes en el blog. Así ha sido, he escrito bastante menos, aunque algunas entradas han tenido un agradecido éxito.

Pero hoy estoy aquí delante del ordenador para contarte que la pequeña Claudia, además de alegrar mi vida exponencialmente durante los dos últimos años, ha recorrido el duro camino de su enfermedad con demoledora fuerza y ganas de vivir, alcanzando hace un par de meses la remisión completa de su enfermedad.

Así es amig@ mí@, estás leyendo las palabras escritas por un hombre feliz. Feliz por la curación de mi hija, por tener la familia que tengo, y feliz de dar gracias a la vida por concederme el gusto de recorrer el camino de mi existencia experimentando sensaciones de profundo amor.

En breve volveré a publicar con más asiduidad de la que he acostumbrado en estos dos difíciles años, pero antes quería compartir contigo en esta entrada mi infinita alegría de vivir.

Un abrazo grande amigo lector.

Si los bonos son el demonio, mejor tener unos pocos

pez grande pez pequeñoCalculo que 6 de cada 10 consultas por correo electrónico que recibo están relacionadas con el miedo a que los bonos estén en una burbuja y que terminen explosionando, destruyendo parte de nuestra cartera. La supuesta confianza que nos daba incluir renta fija en nuestro portafolio se va convirtiendo en miedo a que nos perjudique.

Soy partidario de tener una parte de renta fija de medio plazo en la cartera por los siguientes motivos:

  1. Son menos volátiles que las acciones y consiguen que una parte de nuestro patrimonio no sufra sobresaltos.
  2. Tienden a tomar la dirección opuesta a las acciones (no siempre), por lo que amortigua caídas en la bolsa.
  3. Son un tipo de inversión en sí misma y ayuda a diversificar en tipos de activos.
  4. Son un híbrido entre la estabilidad del bono a corto plazo y la rentabilidad de los de largo.

Por lo anterior, los bonos de medio plazo son una parte innegociable de mi cartera de inversión ideal, y lo único que debe cambiar de unas carteras a otras son las características personales de cada inversor, medidas por su edad, aversión a la volatilidad y situación económica personal y familiar.

Pero es que además, si me obligaran a especular con la idea de la situación actual de los bonos, dudaría mucho que apostara por una catástrofe en los precios de los bonos. Además de pensar que nada cae a plomo mientras hay miedo a que precisamente caiga, a ver si me consigo explicar con otras razones como si fuese un Maestro de Primaria ante su crédulo alumnado:

Cuando el precio de la deuda sube, el interés que paga baja. Cuando el precio de la deuda baja, el interés que paga sube. Cuando tú compras un bono (deuda), es como si le hicieras un préstamo a una entidad pública o privada. En la industria financiera, el 99% de las veces el pez grande se come al pequeño. Los peces pequeños a nivel global están endeudados hasta las branquias con todo tipo de préstamos como hipotecas, que ahora sobreviven en un entorno obligado de bajos intereses. ¿Qué pasaría si la deuda (y los bonos) bajara de precio?

  1. Pasaría que la deuda de los peces pequeños, aunque costaría más pagarla por la subida de los intereses, valdría menos por el efecto de la inflación y podrían liquidarla con más facilidad y en menor tiempo.
  2. Pasaría que la deuda vendida por los peces grandes valdría menos por el efecto de la inflación y se les reduciría el activo y ganarían menos pasta.
  3. Pasaría que por el efecto inflacionario las viviendas hipotecadas de los peces pequeños pasarían a valer fortunas.
  4. En definitiva que el pez pequeño saldría ganando y el pez grande perdiendo.

Y mi pregunta de vuelta es, ¿piensas de verdad que el pez grande se va a dejar comer?

Importación desde Dividends

Buenas a tod@s.

inversorinteligente.pngOs pido disculpas por tener tan abandonadas mis páginas. Esta entrada es para comunicar que he decidido aunar fuerzas blogueras e importar las entradas de “Dividends” (mi blog sobre acciones de crecimiento de dividendos) hasta esta bitácora.

De esta forma, no tendré divididos a los lectores, y aunque sé que habrá a quien no le interesen los contenidos de uno u otro blog, para mí es más sencillo gestionar las publicaciones y comentarios.

A partir de ahora, en estas páginas se hablará sobre los temas relacionados a todas las clases de activos de mi cartera total:

  • 70% CARTERA PASIVA ESTILO BOGLEHEAD
  • 15% CARTERA DE ACCIONES GROWTH DIVIDEND VALUE
  • 10% ORO
  •  5% CASH

Voy a intentar en los próximos días añadir lo necesario en la barra lateral del blog para que se pueda navegar mejor por los diferentes contenidos, así como trabajar en una página a modo de guía rápida del blog, con enlaces que sirvan para moverse a través de la esencia de todo lo que aquí se escribe.

Como siempre, abrazo grande y gracias por la paciencia.