Tu conducta puede ser más rentable que estudiar estados financieros o recuentos de ondas de Elliot

El stock picking está sobrevalorado. Intentar predecir qué acciones individuales serán las estrellas del futuro dentro de una gran clase de activos es una apuesta que por estadística suele funcionar peor que lo que se espera. Cuanto más largo el plazo de la inversión, mayor el porcentaje de perdedores ante su índice de referencia. Cuanto menor el plazo de la inversión, mayor el número de posibles afortunados.

En este gran artículo sobre psicología del dinero que te recomiendo leer, su autor comparte la que debería ser la “pirámide de Maslow” del inversor:

Lejos de cuidar de las necesidades básicas de la inversión, el usuario medio de los productos financieros tiende a invertir la pirámide y suele dar más importancia al timbre que a la bicicleta.

El comportamiento especulativo suele ser la primera razón por la que los ahorradores sucumben ante las eficientes medias de largo plazo. Estar pendiente del mercado a todas horas, concentrarse en el ruido atronador de noticias y movimientos en la bolsa, controlar la cartera de inversión a diario o dejarse llevar por el verde y rojo de las parpadeantes cotizaciones, son ejemplos de malos hábitos que pueden erosionar la rentabilidad esperada de un inversor activo, o que ha decidido ser pasivo pero que no lo cumple.

El market timing suele fallar más que una escopeta de feria, y los hábitos apuntados en el párrafo anterior suelen desencadenar movimientos impulsivos de rotación de activos en la cartera, llevando al usuario a un infierno psicológico en los intentos continuos de acertar con los mejores momentos.

Este gráfico recoge un mensaje tremendo. No hacía falta estar invertido en ninguna cartera en concreto. Con haberse estado quietecito se hubiera sacado mayor rentabilidad a los ahorros que el inversor medio.

Pero del gráfico anterior quiero que te fijes también en el porcentaje que acompaña a cada barra. Aunque éste es un periodo concreto de 20 años y no supone la media histórica exacta, los porcentajes muestran lo que aproximadamente un inversor hubiera obtenido manteniendo su estrategia durante todo el ciclo. Es decir, que los que decidieran hace 20 años invertir en acciones USA Large Cap el 100% de su cartera, al final del ciclo su rentabilidad rondó el 8% anual, puntos arriba puntos abajo.

Como hemos visto en la pirámide, el asset allocation es el segundo escalón en importancia de la base de la pirámide, y de su selección depende en gran medida tu rentabilidad esperada a futuro. Mucho más que la selección de activos individuales que elijas.

Si desgranamos las acciones por tamaño (Small, mid, Large) y por estilo (Value, blend, growth), morningstar nos muestra las rentabilidades obtenidas en los tres últimos años por cada una de las clases:

Puedes observar como el estilo value no ha sido el más favorecido del último ciclo de corto-medio plazo, sobretodo si se seleccionaban las empresas más pequeñas. Mientras tanto, las acciones growth se han puesto las botas y han ofrecido a sus inversores jugosas rentabilidades.

Todo esto que sabemos a toro pasado me llevó a una duda. Si lo han hecho tan regulín las small value, ¿cómo es posible que una buena parte de la gran gama de fondos españoles que se presentan como “values” y que tienen sus carteras enfocadas a acciones pequeñas hayan obtenido tan buenos resultados?

Así que realicé la consulta en Twitter para que las masas me iluminaran, obteniendo este resultado:

RESPUESTA 1. SECURITY SELECTION.

Un 29% cree que los resultados se deben a la brillantez del gestor como seleccionador de acciones, es decir, que ven del todo normal que las value pierdan un -6,5% en un año pero que los fondos españoles value obtengan impresionantes rentabilidades.

Aunque la selección inicial decantará la balanza para que unos queden por delante otros, me temo que aún no existe el dios que sea capaz de seleccionar de forma consistente los sobres de Nescafé que llevan dentro el papel de oro.

La selección específica de los activos dentro de la clase puede contar, claro que sí, pero mucho menos de lo que cuenta la clase o asset seleccionado. Por lo que, independientemente de que pensemos que un inversor es brillante en la elección o ha batido a los demás por suerte, sus resultados deben respetar cierta horquilla con los obtenidos por las clases elegidas.

RESPUESTA 2. EL ASSET ALLOCATION.

Curiosamente el mismo porcentaje (29%) opina que se debe a que sus carteras van cargadas de acciones growth.

Es lógico. Si las value en su conjunto pierden y las growth ganan con números explosivos, si un fondo obtiene números explosivos será que lleva más acciones growth que value, porque ya hemos visto que el asset allocation cuenta bastante más que el stock picking para estimar tu rentabilidad futura. Y esto no lo dicen ni los encuestados ni yo, lo dicen las carteras de los fondos.

Y lo anterior no tiene nada de malo, pero quizás se esté usando de manera aprovechada el concepto que apadrinó Benjamin Graham y que tanto se ha pervertido en la industria financiera española. Todo análisis fundamental no es value, porque para que sea value tiene que cumplir con ciertos requisitos de valoración de ratios.

RESPUESTA 3. SECURITY SELECTION (2).

Una nada despreciable cantidad de 22 encuestados opinan que esos resultados se deben a la suerte de haber seleccionado las acciones individuales que después subieron como cohetes.

En mi opinión, no es la respuesta acertada pero tienen razón.

Si un inversor que te vende la moto de que compra a muy largo plazo tiene la fortuna de seleccionar varias acciones que serán las estrellas del próximo año (1 solo año) es que tiene la flor de Zidane en ambos cachetes del trasero. Un año, e incluso tampoco tres, no es tiempo suficiente como para que un inversor value largoplacista de éxito vea los frutos de su hipotético talento como devorador de informes anuales de empresas.

Si su cartera está suficientemente diversificada, por estadística de tercer trimestre de C.O.U. de 1994, sus resultados andarán cerca de la media de la estrategia, puntos arriba puntos abajo. Pero ya te digo que si la media value saca un deficiente, el sobresaliente lo podrá obtener el inversor sólo si selecciona activos que no pertenecen al estilo que “vende”, sino al que a posteriori resultó con sobresaliente de media.

OPCIÓN 4. NI LO SÉ NI ME IMPORTA.

Y la respuesta más votada de la encuesta es aquella que desconoce el motivo.

No se puede decir que sea incorrecta, porque si no lo sabes no lo sabes, y la respuesta es correcta a todas luces. Es más, mucho más correcta que responder a cualquiera de las anteriores sin tener certeza de que es efectivamente la correcta.

Y lo mejor de estos encuestados es que probablemente les importa un pimiento el motivo, ya que me dice mi sentido arácnido que suelen alejarse de procedimientos especulativos para invertir sus ahorros.

MI RESPUESTA.

La aplicación de Twitter no deja responder al creador de la encuesta, así que mi voto no se pudo producir. Yo, sin que quiera decir que es la verdad sino mi pensamiento lanzado al aire, hubiera marcado la opción 2. Sólo tienes que comparar en morningstar a los fondos estrella Value de 2017 con el ETF de Ishares Euro Small Caps (estilo total con más peso growth que value) y verás como la cosa está más empatada de lo que parece.

Con esto no quiero decir absolutamente nada negativo. Pienso que tenemos en España la suerte de contar con excelentes gestoras que han conseguido plantar cara con su buen hacer a la industria de fondos de la gran banca, y los usuarios y aficionados a las finanzas tienen una gama muy amplia de fondos atractivos gestionados por extraordinarios profesionales, y eso es de agradecer.

Mi postura crítica es más bien porque pienso que sería más honesto describir con claridad el producto o la estrategia que vendemos, por el simple gusto de llamar a las cosas por su nombre, y que así los ahorradores tengan clara la importancia de cada escalón de la pirámide del inversor.

Espero que te haya parecido interesante. Como siempre, un abrazo grande.

Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo

Especular no tiene nada de malo. Querer comprar algo porque sospechas que tiene un precio rebajado con vistas a quedártelo un tiempo determinado y venderlo más caro es una actividad tan aceptable como cualquier otra que tenga también objeto de lucro. Pero déjame apuntar que sería bueno que en la industria de las finanzas se llamara a cada cosa por su nombre, para que así cada usuario pudiera tener claro qué tipo de producto financiero está comprando.

Estamos en uno de esos ciclos en los que las modas son muy identificables. Gestores y asesores que recomiendan tener todo el patrimonio que no vayas a necesitar en acciones porque es el mejor activo de largo plazo, y pequeños inversores que, creyendo el mensaje, llevan todos sus ahorros a la renta variable y apuestan sobreponderando las acciones más riesgosas del mercado.

Y mira que se comparten en las redes sociales las frases y pensamientos de los padres de la inversión, pero qué poco se muestran aquellas que deberían estar en un imán pegado a la nevera de casa. En las próximas líneas, Benjamin Graham resume su idea de cartera para el inversor defensivo:

“Simplemente por la incertidumbre siempre existente, el inversor no puede permitirse tener todos sus fondos en acciones, y tampoco en bonos. Debe considerar una mezcla de ambos para minimizar sus riesgos, protegerse de lo imprevisto y de lo desconcertante que resulta el día a día en cada etapa de la vida de las familias”.

Pero no queda ahí la cosa, sino que de un tiempo hasta aquí, el hecho de que los bonos con mejor calidad crediticia ofrecieran una rentabilidad poco atractiva por la falta de inflación ha hecho que el dinero invertido en renta fija se haya marchado hacia bonos con altos cupones o hacia países que ofrecían mejores premios para los apostantes.

Puedes encontrar fondos de inversión en el mercado que se hacen llamar mixtos pero que su diversificación no parece la idónea para ofrecer mayor estabilidad a la cartera, característica que recuerdo debería ser el principal objetivo de mezclar (de ahí el concepto de fondo mixto) las clases de activos. Si un fondo mixto usa la parte de renta fija para arriesgar, en los momentos de agitación de mercado mucho me temo que esos bonos arriesgados se subirán a la chepa de las acciones para ir en su misma dirección.

Cuando la parte de renta fija la componen bonos arriesgados y derivados que van a la contra de los bonos de alta calidad, la cosa se parece más a una apuesta que a una estrategia de inversión de largo plazo con activos descorrelacionados, por lo que casi preferiría que se hicieran llamar “fondos de especulación”, por el simple gusto de que cada usuario pudiera saber lo que compra. ¿Por qué lo llaman amor (inversión) cuando quieren decir sexo (especulación)?

Soy partidario de tener una parte de renta fija de medio plazo en la cartera por los siguientes motivos:

  1. Son menos volátiles que las acciones y consiguen que una parte de nuestro patrimonio no sufra sobresaltos.
  2. Tienden a tomar la dirección opuesta a las acciones (no siempre), por lo que amortigua caídas en la bolsa.
  3. Son un tipo de inversión en sí misma y ayuda a diversificar en clases de activos.
  4. Son un híbrido entre la estabilidad del bono a corto plazo y la rentabilidad de los de largo.
  5. Ofrecen cierta protección a la cartera en caso de ciclo deflacionista.

Por todo lo anterior, el Bund alemán de medio plazo es una parte innegociable de mi actual cartera de inversión, y lo sería también si lo hiciera como inversor particular, con el propio Bund o con un fondo indexado del mercado total de bonos de la zona euro. Y pienso que lo único que debe cambiar de unas carteras a otras es la cantidad de ellos a ponderar, atendiendo a las características personales de cada inversor, medidas por su edad o plazo de inversión, aversión a la volatilidad y situación económica personal y familiar.

Y aunque la realidad es neutra y ésta es sólo mi idea particular, por favor, hagamos el esfuerzo de llamar a las cosas por su nombre.

Como siempre, un abrazo grande!

Serie 25 Myths (2): Consigue un buen trabajo y tendrás la vida resuelta

Continuamos la serie dedicada a desgranar los 25 capítulos de este fenomenal libro de Jonathan Clements que se corresponden con 25 mitos que debes evitar para gestionar tu dinero con éxito. En esta segunda entrada el autor nos anima a dejar de pensar en el trabajo como algo para toda la vida, y que las corporaciones no sienten la más mínima lealtad por sus trabajadores, y que por lo tanto es nuestra responsabilidad adquirir la suficiente salud financiera como para soportar inesperados periodos de desempleo.

En la era industrial, sobretodo en Estados Unidos (mucho menos en España), las corporaciones hacían ver a sus trabajadores lo preocupadas que estaban por devolver la confianza que sus empleados ponían en ella, ayudándoles con seguros de salud y aportaciones generosas a sus planes de pensiones. La confianza y “favores” eran mutuos y el mundo laboral se hacía aparentemente confortable.

Pero todo esto ha cambiado y hoy las empresas apenas gastan un euro en proteger financieramente a sus esforzados empleados, que además ven como a las primeras de cambio, cuando las cosas se ponen feas en MiEmpresaParaSiempre S.L., son los primeros en aliviar los gastos de los empleadores con sus despidos.

Esta falta de seguridad financiera necesita inexcusablemente que cada uno se responsabilice de sus ahorros e inversiones, de forma que en el caso de que el empleado sea puesto de patitas en la calle, tenga algo más de dos manos para taparse las vergüenzas.

La buena noticia es que si ahorras regularmente e inviertes de forma inteligente, puedes amasar sorprendentes cantidades de capital. Y afortunadamente, a pesar de la aparente sofisticación de los financieros, es relativamente fácil ser un buen ahorrador y un inversor exitoso.

Aquí van resumidas las claves de Clements para conseguirlo:

  1. Ahorra más. No confíes en tu salario porque podría no ser para siempre.
  2. Invierte. Haz que crezca tu ahorro y que la inflación no se lo coma.
  3. Difiere los impuestos. Intenta hacer que cada euro conseguido gracias a tus inversiones se quede contigo trabajando. Ya hemos estudiado en otras entradas lo importante de diferir los costes y aplicar el interés compuesto.
  4. Libertad financiera. No pienses en retirarte pronto, sino en tener salud financiera. Lo primero será siempre una consecuencia (voluntaria) de lo segundo, y nunca al revés.
  5. Continúa fuerte. Este proceso de búsqueda de seguridad financiera se truncará si no paras de poner excusas cada mes para no aportar. Créate el hábito y sigue fuerte en el camino.

Espero que estas entradas referidas al fenomenal libro de Clements te sean útiles. Cuando lleve unas cuantas publicadas las iré añadiendo a una lista ordenada para que sirvan de consulta permanente.

Aprovecho para dar las gracias a tod@s los que me saludaron durante el fin de semana en Valencia. Fue una gozada conoceros!!!

Como siempre, abrazo grande!

I Jornadas sobre Independencia Financiera

Tengo el gusto de presentarte las I Jornadas sobre Independencia Financiera que se celebrarán los próximos 25 y 26 de mayo en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Diseño de la Universidad de Valencia, y para las que he sido invitado a participar.

Las ponencias correrán a cargo de Josan Jarque de Enorme Piedra Redonda y los miembros de Objetivo2035. Además de a mi asistencia, he sido invitado a participar en los coloquios finales de cada jornada junto a Gregorio Hernández y Luís Álvarez. También me han propuesto que ofrezca una pequeña charla final antes del coloquio de la segunda jornada, pero será muy breve porque no quiero robar el más mínimo protagonismo a los organizadores y ponentes, a quienes desde aquí agradezco el detalle de invitarme al evento.

No tengo pensado hablar sobre inversión, sino de la importancia de los básicos a la hora de plantearse dar un giro a las finanzas personales o familiares, con las referencias bibliográficas principales a leer, estudiar e interiorizar, para desde ahí poder plantearse pasar a lecturas y aprendizajes más complejos.

Las plazas son limitadas (200) y gratuitas, así que si estás interesad@ en asistir, no te demores y envía un correo a la dirección que se publica aquí.

Abrazo grande a tod@s.

Re-invertir el dividendo es más importante que el descuento que provoca en el precio de la acción

No seré yo quien quite la razón a quienes piensan que el dividendo que entrega una acción se descuenta del precio de la misma, por lo que el efecto se anula automáticamente. Pero aunque en el momento en que se produce la entrega esta afirmación podría ser verdad, proyectar las entregas en el tiempo con sus correspondientes re-inversiones produce una ventaja significativa sobre los métodos que desprecian este tipo de estrategias.

Como estamos de puente y no quiero alargarme, voy a intentar ser breve y preciso en la medida de lo posible, exponiendo un ejemplo ficticio del efecto del interés compuesto y sus consecuencias positivas ocultas.

Imaginemos que Procter & Gamble (PG) lleva 60 años repartiendo e incrementando su dividendo, y que en los últimos 20 ha elevado las rentas a sus accionistas en un 10% anual.

Al comienzo de ese ciclo de 20 años la acción costaba 10$, y repartía 0,40$ por acción, es decir, un yield del 4%.

Al siguiente año eleva el dividendo un 10%, entregando 0,44$. En el tercero lo sube otro 10%, rentando 0,48$. El cuarto 0,53$. Y así durante dos décadas.

De primeras parecen números poco impresionantes, pero el efecto bola de nieve comienza a surtir efecto exponencial cuando los años pasan y la enorme pelota blanca va recogiendo muchos más copos en cada vuelta sobre sí misma. En el año 20, PG estaría entregando 2,44$, es decir, un 24,4% de dividendo sobre el coste de la compra.

En otros números, compras 1000 acciones de PG a 10$, que te cuestan 10000$. El primer año recibes 400$, pero en el año 20 pasas a recibir 2446$, que es una cuarta parte del coste. Cada cuatro años PG te devolvería el dinero invertido en tus acciones!!!, sin contar con la hipotética revalorización del precio de la acción, y sin tener en cuenta tampoco que si las mantienes se seguirán incrementando los dividendos aún más.

En la siguiente tabla traída desde Get Rich With Dividends (Marc Lichtenfeld: 2012), puedes ver como va creciendo el dividendo entregado cada año hasta cumplir las dos décadas:

En el año 5 el dividendo ya había crecido casi un 50% de la cantidad inicial, y en el año 9 ya se entregaba más del doble. Y eso no es todo, ya que contando solamente las rentas, en el año 20 se habrían acumulado casi 23000$, más del doble de la cantidad gastada en la compra de las acciones.

Este tipo de acciones aburridas que incrementan el dividendo año a año están injustamente infravaloradas por la comunidad inversora, ya que no suelen ser objeto de fanfarria de ningún vehículo de inversión, que prefieren buscar empresas desconocidas o menos “facilonas” para justificar sus obligadas horas de flexo y cafetera.

Pero lo cierto es que si hubieras invertido hace 30 años 10000€ en un Dividend King medio como por ejemplo Colgate Palmolive, ahora tendrías un millón de Euros. Esto no quiere decir que lo vaya a volver a conseguir en las siguientes tres décadas, pero si inviertes en una cartera diversificada de acciones de dividendo creciente, quizás puedas explicar en el futuro a tus hijos el concepto del interés compuesto con tu propia experiencia.

Que pases muy feliz puente. Un abrazo grande.