Serie 25 Myths (3): El Concepto de Riesgo en las Acciones y su Relación con la Volatilidad

No es que produzca miedo el movimiento del precio de las acciones, es que el inversor medio se queda literalmente petrificado. Y sería un sentimiento mucho más profundo si supiera que el Dow Jones llegó a caer un 89% entre 1929 y 1932. Los mercados bajistas pueden llegar a ser más desafiantes para nuestra mente de lo que podemos imaginar.

Pero también es cierto que si hemos realizado una acertada y sincera planificación de la inversión, habremos puesto en riesgo para el corto plazo sólo la parte de nuestros ahorros que no vamos a necesitar en breve, porque ahí radica el verdadero riesgo de las acciones (además de la quiebra de las empresas), en permitir que la volatilidad nos pueda dañar.

Las acciones son indudablemente arriesgadas si definimos el riesgo como la posibilidad de tener pérdidas en el corto plazo. Además de someternos a la posibilidad de que las empresas quiebren, si no somos capaces de aguantar los movimientos de la bolsa en el corto plazo, estaremos sumando la volatilidad a la fórmula total del riesgo en las acciones.

Para un inversor que honestamente se reconozca de largo plazo, el riesgo viene dado sin embargo por la posibilidad de que el valor de sus ahorros se esfume por la inflación y los impuestos. Con una media del incremento del precio de la vida del 3%, tu dinero guardado tendrá la mitad de valor dentro de 23 años, así que si no consigues una rentabilidad para tus ahorros por encima de esa tasa de inflación, tu dinero podrá comprar cada vez menos cosas, y complementará peor tu renta de retiro.

Desde la perspectiva del párrafo anterior, las acciones son menos arriesgadas que otros activos menos volátiles como la renta fija o el cash. Conforme los beneficios de las empresas de tu cartera crecen en el largo plazo, tarde o temprano tendrá su efecto en el precio de las acciones y en los dividendos que te entreguen. Con la suficiente paciencia, indiferencia y tenacidad para seguir fuerte en el camino, tus acciones conseguirán de media varios puntos porcentuales de rentabilidad por encima de la inflación, lo que permitirá no sólo mantener el poder adquisitivo de tus ahorros sino también incrementarlo.

PSICOLOGÍA EN EL MERCADO VOLÁTIL

Existe un problema emocional difícil de solucionar sin la experiencia suficiente, y es que para el inversor medio es menos intensa la alegría por tener sus inversiones en verde que la tristeza que siente cuando el rojo inunda su estado de posición. Esto hace que la inclinación por parte de asesores de carteras en las entidades bancarias haya sido siempre la de colocar a sus clientes portafolios excesivamente conservadores, con el fin de que no reembolsen sus fondos en momentos de pánico y sigan siendo clientes rentables. O lo que es mucho peor, reducen el porcentaje de renta variable cuando la bolsa ha bajado y lo aumentan cuando la tendencia ya es alcista, manteniendo alejado el malestar del cliente pero transformando la estrategia en un desastroso timing.

Para compensar esta disparatada forma de enfrentarse a la inversión tenemos dos poderosas armas:

  1. Interiorizar con la máxima honestidad nuestro perfil como inversores y construir una cartera con el porcentaje máximo de acciones que nos permita dormir siempre a pierna suelta, pase lo que pase en cualquier ciclo bursátil de corto plazo.
  2. Automatizar la inversión, de modo que mientras somos acumuladores suscribiremos nuevas participaciones en nuestros fondos en el día determinado que hemos elegido para cada mes, o compraremos nuevas acciones cuando ahorremos una cantidad previamente establecida. De la misma forma, cuando seamos rentistas, reembolsaremos el día de cada mes que hayamos programado, o construiremos nuestra renta mediante los dividendos de nuestras acciones.

Si consigues llevar a cabo los dos puntos anteriores conseguirás tres efectos muy beneficiosos:

  1. Librarte de las emociones y navegar con piloto automático.
  2. Eliminar el riesgo de poner todo tu dinero en juego en el peor escenario psicológico posible (aunque ya vimos que con la suficiente paciencia el efecto negativo se disipa).
  3. Te hará sentir más tenaz y el pensamiento positivo superará al negativo, de forma que cuando el mercado suba sentirás que te enriqueces y cuando el mercado baje te reconfortará la idea de acumular en rebajas.

Todo lo que sea buscar potenciales ganancias o especular con saber entrar y salir del mercado vendrá acompañado de una gran agonía provocada por el estrés de las fluctuaciones diarias de los precios. Aprende a vivir sin que el mercado sea parte de tu día a día. No es fácil, pero si lo consigues te habrás convertido de forma automática en un inversor de éxito.

Como siempre, un abrazo grande.

Érase una vez una subasta de arte (con 5% de inversores activos y 95% de inversores pasivos)

Érase una vez una subaste de arte a la que asistían 100 posibles pujadores. Por un lado se sentaban, en primera fila, 5 expertos en arte e inversión que representaban a grandes fortunas interesadas en coleccionar e invertir en obras de arte. Los otros 95 eran coleccionistas menos pudientes pero que también deseaban invertir en tan bello valor tangible.

Se subastaban 10 grandes y raros grabados de Picasso, todos ellos de la misma serie y con un valor similar para el mercado.

Al salir a escena el primero de ellos, los 5 profesionales tomaron las riendas de las pujas y comenzaron a elevar el precio de remate hasta 1 millón de euros. Ese fue el precio que estaba dispuesto a pagar el gestor activo de inversión en arte que se llevó la primera pieza para su cliente.

Las siguientes piezas fueron subastadas a precios similares, miles de euros arriba miles de euros abajo. Pero tras 7 piezas subastadas, los 5 expertos se las habían adjudicado al precio medio de más o menos el millón de euros al que valoraron la primera. El mercado en aquella sala estaba de acuerdo en que ese era su valor. Ya no estaban interesados en más piezas a no ser que se remataran a precio de saldo.

A esto que uno de los 95 asistentes no profesionales se adelanta a la primera fila, y le comenta al director de la subasta que representa a él y a los otros 94 asistentes no profesionales. Si consigue quedarse con alguna de las piezas restantes, éstas serían propiedad de los 95 gracias a un vehículo de inversión colectiva.

Como los 5 profesionales ya tenían las piezas que habían venido a buscar, no pujaron por encima del precio de mercado, pero tampoco permitieron que los remates terminaran a precio de ganga, así que los 95 pequeños inversores-coleccionistas consiguieron los 3 grabados que quedaban al precio de mercado, 1 millón de euros.

Así pues, los coleccionistas profesionales se quedaron con sus obras pagando 1 millón de euros, y sus asesores presentes en la sala les cobraron una comisión de gestión del 2%. Por otro lado, los pequeños coleccionistas invirtieron a través de uno de ellos que los representó, obteniendo éste una menor comisión del 0,5% por organizar el vehículo de inversión pasiva con el que compraron las 3 piezas restantes a precio de mercado.

-Fin de la subasta-

El mercado es muy eficiente incluso con un porcentaje muy pequeño de gestión activa. La gestión activa es la que fija los precios según el valor que ha calculado que tienen los activos. La gestión pasiva compra o vende al precio que fija la gestión activa.

Como siempre, ¡un abrazo grande!

Vídeo: Ponencia en las Jornadas sobre Independencia Financiera. Universidad de Valencia

Ayer por fin se subió el vídeo de mi charla en las I Jornadas sobre Independencia Financiera. Estuvo centrada en conceptos básicos sobre finanzas personales a aprehender antes de ponerse a invertir, y que sin ellos, estrategias de mayor complejidad resultarían difíciles de aplicar.

Es una pena, no me han explicado por qué pero al menos un tercio de la ponencia se ha perdido. No sé si no se le dio al botón o qué se yo, pero me he quedado sin el vídeo de mi charla al completo. Me hacía ilusión conservarla, pero parece que no podrá ser.

Un rollo además porque tuve buenas sensaciones de esa primera parte de la ponencia, además de que sin una introducción o presentación inicial, el resto de la charla pierde mucho sentido. Pero qué le vamos a hacer, no le daré más vueltas porque no está en mi mano solucionarlo.

Mejor nos centramos en lo que sí tenemos, así que te dejo con el vídeo de los minutos grabados:

 

Una Aristócrata del Dividendo desde dentro: SAP

Las Aristócratas del Dividendo son aquellas acciones que han incrementado su dividendo anual por un número significativo de años de forma ininterrumpida. Cada región ha tenido un mayor o menor gusto de sus empresas por premiar a sus accionistas con este sano hábito, y dependiendo del país se les exigen un número diferente de años para pertenecer a tan selecto club.

En el caso de Baelo, por ejemplo, para que formen parte de su cartera las acciones de la zona Euro deben haber incrementado su dividendo en los últimos 10 años de forma ininterrumpida, o bien no haberlo recortado en los últimos 20 cursos.

Pero estas acciones tienen una serie de características que se unen a la propia entrega de las rentas anuales crecientes que las hacen muy amigables para el accionista de largo plazo, como la generación recurrente de caja, mantenimiento de la misma con cantidades considerables, o gusto de los directivos y empleados de todas las escalas por tener acciones de la compañía.

SAP SE es la 5ª acción por capitalización de la cartera de Baelo, y es la empresa tecnológica más capitalizada de la zona Euro. Se dedica a crear software para empresas y tiene sede oficinas en España. He tenido la oportunidad de enviar unas preguntas a dos altos responsables de la empresa en España (Responsable de Alianzas y Responsable de EMEA), que confirman con sus respuestas las virtudes de las Aristócratas como acciones de largo plazo. Te dejo con esta pequeña pero productiva entrevista:

¿Por qué cree que SAP es una Aristócrata del Dividendo?

Es una empresa que ha generado un producto con una capacidad de llevar a cabo un servicio para empresas de gran tamaño y con flexibilidad constante para crecer. No existe nada parecido en el mundo del software (nicho) capaz de realizar los procesos horizontales que se desarrollan en todas las empresas del mundo para su propia gestión.

Unido a su capacidad de reinversión en I+D, hacen que mantenga una política de crecimiento que acompañará tecnológicamente al resto de empresas del mundo para que crezcan por sus propios negocios.

¿Por qué la empresa genera una caja segura para poder afrontar los incrementos anuales del dividendo?

Básicamente la recurrencia estable y creciente de una base instalada que paga anualmente el mantenimiento de licencias.

La empresa tiene unas características difíciles de reproducir (nicho), unido a estar en un sector que se beneficia tanto por el crecimiento del resto de empresas, como por la disrupción tecnológica.

Es además capaz de adaptarse de forma eficiente al mercado, tanto por flexibilidad propia y la posibilidad de crecer orgánicamente, como por disponer de caja suficiente y comprar iniciativas que puedan integrarse en su plataforma y den valor a largo plazo.

¿Cree que seguirá siendo una Aristócrata en el futuro?

Sin duda, pocos trabajadores de SAP, e incluso a clientes, creen que pueda haber una posibilidad distinta a SAP, al menos en el core del negocio.

¿Qué porcentaje de directivos y empleados ahorra e invierte en acciones de la compañía?

Muy alto (característica común en las Aristócratas). La propia compañía tiene programas de compra de acciones que se vería por cualquier inversor como un compra clara por sus ventajosas condiciones. Pero incluso pudiendo comprar acciones de la empresa a buenos múltiplos, aquellos que no entienden de finanzas lo hacen sólo por su confianza en la empresa, y su crecimiento y capacidad, sin mirar otro tipo de consideraciones.

Hasta aquí esta corta pero productiva entrevista. Espero que te haya parecido interesante.

Como siempre, un abrazo grande.

Bonos Gubernamentales de la Máxima Calidad Crediticia: el activo más infravalorado del mundo

Como pasa con cualquier otro activo elegible para una cartera de inversión, los bonos gubernamentales de la máxima calidad crediticia no se escapan a la crítica individualizada sobre su conveniencia como activo de inversión y también, por supuesto, sobre si el momento actual es el idóneo para tenerlos en cartera.

Durante los periodos de prosperidad económica, los bonos ofrecen un ingreso tranquilo y estable mientras que se mantienen al margen de la volatilidad del resto de mercados. Pero su verdadero potencial aparece cuando la economía sufre ciclos de deflación o eventos puntuales que desestabilizan el mercado. En esos momentos casi ningún otro activo emerge con tanta fuerza.

Un bono no es más que un préstamo que realiza el inversor a una sociedad pública o privada, a cambio de un interés o renta, cuya cantidad a percibir está relacionada con el riesgo de impago y con el nivel de inflación de la zona económica del emisor. Pero pese a la sencillez del producto, la especulación actual hace que se haya pervertido su utilidad, haciendo que aquellos que desean una ganancia extra vayan a buscar un mayor riesgo crediticio, haciendo que el bono comprado no funcione como se necesita en una cartera bien diversificada y descorrelacionada en clases de activos.

ASPECTOS POSITIVOS DE LOS BONOS

  1. Protección ante fuertes caídas bursátiles. En la crisis de 2008, mientras que el mercado de acciones cayó casi un 40%, los bonos gubernamentales de largo plazo llegaron a subir hasta un 30%, haciendo que la caída del valor de una cartera diversificada se redujera a unos puntos porcentuales. En la crisis de la Eurozona de 2011, los bonos alemanes de largo plazo llegaron a subir un 33%, después de que el consenso creyera desde hacía años que se encontraban en una clara burbuja.
  2. Existen ciclos largos favorables a los bonos. La bolsa tiene mayor rentabilidad esperada a largo plazo que los bonos, pero no siempre se cumplirá. Sin ir más lejos, en la primera década de este milenio los bonos obtuvieron una rentabilidad superior a las acciones, eso sí, sólo en el hipotético e irreal caso de que invirtieras todo tu capital en enero de 2000 y esperaras. Jeremy Siegel, autor de Stocks for the long run, reconoció en una entrevista para Bloomberg en octubre de 2011 que el periodo de treinta años concluido el 30 de septiembre de ese mismo año fue el primero en un siglo en el que los bonos superaron a las acciones.
  3. Rentabilidad estable de largo plazo por encima de la inflación. Hay ciclos en los que la renta del bono es menor y otros en los que es mayor, pero la rentabilidad histórica media del bono de medio plazo es superior al 5%, mientras que la inflación media ha sido del 3%.
  4. Gran comportamiento en periodos de deflación. Si hay un periodo favorable para la subida del precio de los bonos es la deflación. Cuando los tipos de interés caen, el precio de los bonos sube. Es lógico, con la deflación el dinero pasa a valer más, y la cantidad nominal que te deben aumenta de valor. Por contra, los cupones de los nuevos bonos que vayas añadiendo a la cartera serán menores, pero dentro de una estrategia pasiva, diversificada y sistemática de inversión tienes poco que perder y mucho que ganar.

RIESGOS DE LOS BONOS

  1. Riesgo de impago. Cuanto más segura la entidad a la que prestemos nuestro dinero, más posibilidades de recibir nuestras rentas y el nominal invertido a término. Países con dudosa calidad crediticia o bonos corporativos de empresas poco potentes pueden emitir bonos que hagan soportar al inversor a una desagradable volatilidad o incluso miedo de impago.
  2. Inflación. Es el enemigo público número uno del bono. Este riego consiste en que cuando los tipos de interés suben, el precio del bono baja, ya que el dinero prestado vale cada vez menos. Además, no sólo baja el precio de los bonos en cartera, sino que la renta que pagan puede comprar cada vez menos cosas. Por suerte, en una cartera bien diversificada tendremos otros activos que explosionaran al alza en periodos de alta inflación.
  3. Coste de oportunidad (histórico). Para alguien que quiera sacar el máximo partido a sus ahorros, ver como la bolsa sube como un cohete puede mermar la idea inicialmente positiva de tener bonos en cartera, y pensar que para qué demonios tener un activo que sube menos a largo plazo.

La clave aquí es eliminar estos riesgos eligiendo los bonos que mejor diversificarán nuestra cartera, sabiendo de antemano que el futuro es impredecible y que es sano estar preparado para cualquier ciclo económico que podamos vivir en los próximos años o décadas.

ELECCIÓN DE LOS BONOS

Para que los bonos cumplan con su papel en una cartera diversificada, descorrelacionada y protegida ante cualquier ciclo económico, deben tener la suficiente calidad crediticia como para que se muevan de forma “académica”. Si usamos bonos arriesgados, en tiempos de volatilidad de mercado se podrían subir a la chepa de las acciones y tomar su mismo camino, y para comprar más activos volátiles, para eso compro más acciones que tienen mayor rentabilidad esperada.

Los bonos apropiados para mi estilo inversor, y que son los que he elegido para Baelo, cumplen los siguientes requisitos:

  • Tienen riesgo mínimo de impago.
  • Son los de mayor calidad crediticia posible en moneda euro. En este caso, el Bund alemán.
  • Tienen una maduración de medio plazo, que implica un buen movimiento a la contra del resto de activos de la cartera, pero sin la alta volatilidad de los bonos de largo plazo.
  • En su mayor parte son nominales para que protejan contra una hipotética deflación. Un pequeño porcentaje de TIPs se une al grupo de activos que reaccionarán favorablemente ante la inflación.
  • Por lo tanto se evitan bonos corporativos, bonos basura, high yield, bonos internacionales con riesgo divisa o bonos de países con calidad creditica media o baja.

RESUMIENDO

Los bonos son activos adecuados para proteger la cartera de inversión ante un periodo de deflación y proporcionan una renta estable en periodos de prosperidad económica.

La inflación es su peor enemigo y la subida media del precio de la vida del 3% es su principal lastre histórico frente a las acciones.

Riesgos de crédito, impago, moneda, político o de gestión corporativa deben ser evitados si quieres que cumplan con la función diversificadora que se les pide.

También cumplen una función de seguridad y bajada de la volatilidad total de la cartera, alejándose de cualquier misión especulativa que puedan cumplir otros bonos más arriesgados.

Recuerda que todo esto no es la verdad, sino mis pensamientos e ideas. Es tu responsabilidad interiorizar los conceptos que te llegan y mediante la experiencia comprobar si son para ti o no, que viene a ser el verdadero aprendizaje.

Espero que te haya resultado interesante. Como siempre, un abrazo grande.