Minas de Oro: Cómo añadir a tu cartera las acciones de los Buscadores de Tesoros

Oro minas

Antes de empezar, quería decirte que espero que hayas pasado una fenomenal Navidad en compañía de tu familia y de tus seres queridos. Deseo también que el empacho te permita leer esta entrada, última de 2017, dedicada a unos de los tipos de acciones más volátiles del mercado, las minas de oro.

Las acciones mineras son unas de las clases de activos más peculiares que podemos añadir al reparto de renta variable de nuestra cartera de inversión. Las minas de oro son acciones, pertenecientes al mercado general, pero tienen comportamientos y características muy diferentes a la totalidad de acciones en conjunto, haciendo que, siempre que se usen racionalmente, les podamos sacar buen provecho.

Tengo que aclararte algo antes de meternos en profundidad. Las acciones mineras de oro no sustituyen al oro en una cartera de inversión, ni viceversa. En la mayoría de días de cotización pueden moverse en sentidos parecidos, pero sus tracks de corto, medio y largo plazo pueden variar sobremanera. Incluso en una misma sesión se pueden mover en el mercado de forma dispar. Es cierto que el negocio de la minería depende del precio del oro, pero también depende de la habilidad de los gestores de las mineras, del riesgo político y de país, catástrofes naturales,…

Harry Browne, el creador de la Cartera Permanente, especuló con éxito en la década de los 70, e hizo una fortuna con la gran rentabilidad del oro y la plata. Afortunadamente, años después se dio cuenta de su suerte, y terminó reconociendo que triunfó gracias a que el azar estuvo de su lado. En su libro Inflation Proofing your investments nos recuerda:

“No tengo nada en contra de las acciones mineras de oro, pero al planificar tu cartera, no cuentes con ellas como si fueran simplemente oro”.

El principal problema que tienen estas acciones para el inversor pasivo es que, a largo plazo, tienen una menor rentabilidad histórica que el mercado general de acciones. Si el oro tiene una rentabilidad esperada equivalente a la propia inflación, las minas apenas superan en algunos puntos básicos el aumento del coste de la vida. Este lastre es la primera razón para no poner muchos huevos en la cesta de las minas de oro.

La segunda razón es su elevada volatilidad. Igual bajan un 60% en medio año que suben un 250% en tres. Estos torbellinos de rentabilidad hacen que el inversor tranquilo no se sienta cómodo con cantidades importantes de minas en su cartera.

Pero precisamente esa volatilidad se puede volver de nuestra parte si sabemos cómo. Usando una pequeña cantidad de minas en nuestra cartera, evitaremos que repercuta demasiado en nuestra contra cuando su mercado particular caiga con fuerza. A su vez, pasado el ciclo bajista podremos comprarlas muy baratas, para aprovechar su ilimitado poder de subida en el posterior rally.

Según William Bernstein, uno de mis bogleheads favoritos, y en una nota de la edición revisada de Deusto de El Inversor Inteligente de Benjamin Graham:

“La asignación de una pequeña cantidad de dinero a acciones de metales preciosos (2% del total de la cartera) es demasiado pequeña para lesionar los resultados globales  cuando el oro tiene un mal ciclo. No obstante, cuando el oro tiene un buen resultado, la rentabilidad suele ser espectacular, en ocasiones superior al 100% en un único año, por lo que puede por sí solo, conseguir que una cartera por lo demás apagada, brille como el sol”.

Esa es la clave, que un 60% de caída no dañe demasiado la rentabilidad de corto plazo de tu cartera. Que su peor rentabilidad de largo plazo no sea tampoco un lastre. Pero que sus fuertes subidas sean aprovechadas mediante una estrategia de inversión metódica y bien planificada.

Vamos a ver algunos ejemplos gráficos de como se las pueden gastar estas alocadas acciones.

En la siguiente imagen vemos como desde septiembre de 2011 hasta final de 2015, el índice global de minas de oro cayó un -79%. Una caída dolorosa si hubieras tenido una cantidad importante de estos activos en tu cartera. Duro ¿eh?

gdx 2011 2015

Y eso no es nada, porque si en vez de invertir en una cartera diversificada de minas de oro, lo hubieras hecho en el índice de mineras small caps, la caída hubiera llegado a ser de un insoportable -87,5%. Ríete tú del bitcoin. Aquí tienes el gráfico del terror:

gdx vs gdxj 2011 2015

Ahora bien, si sólo invertiste ese pequeño 2% del total de tu cartera, la lesión temporal para tu portafolio habría sido de un inofensivo -0,3% anual. Todo lo que reste rentabilidad a la cartera es malo, por supuesto, pero la buena noticia es que al rebalancear, y comprar esas minas tan baratas, un hipotético posterior rally del 265% habría sido aprovechado con brillantez, otorgando al total de la cartera un beneficio extra del 1,5% anual.

gdx 2008 2011

Este tramo al alza no corresponde al que sucedió justo después del ciclo bajista expuesto anteriormente, pero nos sirve para ver como se las gastan las minas. Con números redondos, si en ese tramo alcista de las minas entre noviembre de 2008 y agosto de 2011, una cartera común diversificada y pasiva hubiera obtenido una rentabilidad total del 10%, gracias a la inclusión de un 2% en minas de oro la rentabilidad final habría subido a un 15%.

Como siempre, el objetivo aquí no es buscar la piedra filosofal de la riqueza, sino mejorar nuestra cartera con poco esfuerzo, y sin que cambie su idoneidad con nuestro propio perfil. Veamos ahora qué activos dispones para invertir en minas de oro.

ETFs de minas de oro.

No existen buenos fondos de inversión en España para incluir las minas en nuestras carteras pasivas e indexadas. La mayor parte de ellos cobran comisiones abusivas y no logran seguir fielmente al índice de las minas de oro globales.

Así que, en mi opinión, un medio más adecuado para invertir en ellas, si es que quieres incluirlas en tu cartera, son los ETFs, totalmente indexados y moderados en gastos, aunque sí que son más caros que los ETFs del mercado general de acciones. Te presento a los tres principales:

VanEck Vectors Gold Miners ETF (GDX). Es el principal ETF del sector. El más líquido y contratado. Tiene una comisión de gestión del 0,51%.

Vaneck Vectors Junior Gold Miners ETF (GDXJ). Si te gustan las emociones fuertes, las mineras de pequeña capitalización te colmarán en sobresaltos. Con una comisión 0,52% y tan líquido como su hermano mayor.

Ishares MSCI Gold Miners ETF (RING). Aunque los ETFs de Blackrock gozan de mayor popularidad en la industria, este producto es menos usado por los inversores que los dos anteriores, aunque su comisión del 0,39% es algo menor.

No es para nada obligado incluirlas en tu cartera, pero particularmente sí que soy de la idea de tener un pequeño porcentaje de minas de oro. Gracias a eso, se busca el beneficio expuesto en esta entrada, además de proteger la cartera (junto a REITs y TIPs) ante un inesperado ciclo de gran inflación de corto o medio plazo.

Espero que te haya parecido interesante. Por favor, siéntete libre de comentar cuanto quieras.

No quisiera despedir este 2017 sin desearte un muy muy muy feliz año nuevo. Espero de corazón que tus sueños se vuelvan reales, que tus mejores deseos para las personas que quieres se cumplan, y que el próximo 2018 te muestre que los mejores años de tu vida se encuentran enfrente de ti.

Como siempre, un abrazo grande.

El mejor momento para comenzar a invertir es hoy, incluso en máximos históricos

Cuando escribí la serie de entradas sobre la Cartera Eficiente, en la primera de ellas te hablaba sobre la media verdad que supone considerar la década pasada como “la década perdida”. Por mucho que se empeñen los enemigos del comprar y mantener en ridiculizar a los inversores tranquilos, no deberían afectar a tu psicología si comprendes con rigor de qué se trata esto de invertir tus ahorros para el largo plazo.

Sumado a lo anterior, las razones que me llevan hoy a escribir este artículo son dos preguntas recurrentes acerca del estado actual de las bolsas:

1. ¿Crees que debería hacer una inversión inicial elevada estando la bolsa en máximos?
2. ¿No temerías comenzar a invertir justo antes de una caída del mercado?

Para responder a estas preguntas, en la entrada de hoy te mostraré que lo más importante es tu estrategia previamente planificada, seguir fuerte con ella en el camino, y hacer caso omiso a los adivinos de las tendencias de corto plazo, y por supuesto, del propio mercado.

La culpa de la mala fama de la década pasada la tiene este gráfico:

100 2000-09

En él puedes comprobar como alguien que invirtiera en una cartera 100% de renta variable (S&P500 para un inversor USA) el 1 de enero de 2000, diez años más tarde tendría una rentabilidad negativa del -0,27% anual, sumando un total final de 973€ sobre 1000€ iniciales invertidos. Si a ello le restamos la inflación, la cantidad bajaría a casi los 750€. Un resultado malo, muy malo, por mucho que tengamos en cuenta que fue la peor década conocida.

Pero si sigues este blog y tienes en cuenta sus mensajes, sabrás que no veo con buenos ojos invertir el 100% del capital en renta variable, debido a que no estamos programados para que nuestros estómagos soporten los bruscos movimientos bursátiles de corto plazo, y mucho menos caídas que reduzcan a la mitad tu riqueza latente en el medio plazo. Y Ben Graham, padre de los inversores value, está más que de acuerdo conmigo.

Nosotros solemos diversificar la cartera, aportando una cantidad de renta fija adecuada a cada inversor, a sus circunstancias y a su propia y única personalidad. Esto hace que se reduzca la volatilidad de nuestras carteras y que, al rebalancear cada cierto tiempo el porcentaje de cada clase de activo, nos obliguemos a vender activos caros y a comprar otros que se hayan abaratado. Este es el resultado de una cartera 60/40 en la misma “década perdida”, incluyendo el mismo porcentaje de acciones value que growth, con algo de valores internacionales y un 5% de REITs:

60:40 2000-2009

Como ves, la década pasada ya no fue tan perdida, aportando al inversor diversificado, prudente y metódico, un 3,84% anual, y terminando el periodo con 1457€. Además, el primer ciclo bajista se amortiguó gracias a la diversificación total de la cartera, pero también de la renta variable.

Pero vamos a seguir añadiendo inputs que son comunes a nuestra forma de proceder. Como no nos conformamos con invertir una cantidad inicial, debemos añadir a la estrategia una aportación mensual que provenga de nuestros ahorros del trabajo. En el siguiente ejemplo usaremos de nuevo la década perdida, y tomaremos como ejemplo un inversor que aporta 10000€ iniciales en un momento de burbuja, al que seguirían dos años y medio muy bajistas, pero seguirá fuerte en el camino aportando 100€ mensuales:

60:40 2000-2009 mes

Fíjate ahora como, no solo consigue más rentabilidad media de todo el dinero invertido en la década, 4,19% anual, sino que su estrategia le aporta dos beneficios añadidos clave:

1. Gracias a las aportaciones mensuales, obtiene el beneficio psicológico de ver como su patrimonio aumenta incluso en un mercado bajista como fue el trienio 2000-2002.
2. Gracias también a aportar en medio de ese mercado barato, el posterior ciclo alcista, a partir de mediados de 2002, dispara el patrimonio del inversor.

Por lo tanto, ¿debería yo tener miedo de comenzar en un hipotético final de un ciclo alcista? Claramente no, siempre que me mantenga fuerte con mi estrategia.

¿Y qué habría ocurrido si hubiéramos comenzado al final del ciclo alcista que desembocó en la gran crisis financiera? La crisis de 2008 fue más acusada que la de inicios de siglo, así que nos vendrá bien repasar lo que hubiera pasado de comenzar nuestro camino en aquel entonces:

60:40 2008-2017 mes

Por muy negativo que fuera nuestro inicio, mantenernos fuertes nos habría otorgado como resultado final una rentabilidad del 6,72%, obteniendo a día de hoy un total de 37100€, ¡con una brutal crisis financiera de inicio!

¿Te das cuenta como mantenerse fiel a una estrategia coherente previamente planificada ofrece siempre resultados positivos? Da igual que truene o salga el Sol, crisis punto com o financiera, lunes negro o lo que quieran inventar, la compra mensual y metódica de activos productores de rentas y progreso tecnológico, a largo plazo, traerá como resultado una rentabilidad similar a la rentabilidad histórica de la cartera planificada.

Cuanto más largo el plazo, más cercano a la media será nuestro resultado. En la mal llamada década perdida el resultado final fue algún punto inferior, pero veamos que ha pasado en los últimos 25 años, con varias crisis y ciclos bajistas de por medio:

60:40 1993-2017 mes

Ahí lo tienes, una rentabilidad, 7,43% anual, muy similar a la media histórica de una cartera 60/40, algo mayor debido a la diversificación en clases de activos de renta variable. Si nuestro hipotético inversor, planificando su retiro, hubiera invertido hace 25 años 10000€ de inicio, más una aportación de 100€ mensuales, a día de hoy tendría 164861€. Por lo tanto, ¿deberíamos ser temerosos de comenzar nuestro camino inversor si tememos hacerlo en el final de un ciclo alcista? De nuevo, claramente no.

Ya conoces los datos. Te he presentado las pruebas. Solo depende de ti que te mantengas fuerte en el camino.

La estrategia planteada hoy es muy parecida a la que ofreceré a aquellos que deseen participar en mi idea de proyecto. Si aún no estás en la lista de correo de las novedades pero estás interesado en estar al día, házmelo saber en el hilo de comentarios de esta entrada.

Como siempre, un abrazo grande.

Un Fondo para Todos (3) La Cartera

Si en una primera entrada vimos las características generales que tendría el proyecto, y en la segunda estudiamos los gastos que debíamos cuidar para ahorrarnos todos los costes posibles, vamos hoy a enumerar, de forma resumida, el portafolio del fondo soñado.

Digo de forma resumida porque sigo estudiando la mejor forma de escoger los tipos de activos para cada clase, con el fin de ofrecer la máxima eficiencia en el ahorro de costes y sencillez en la gestión, y hacerlo lo más atractivo posible para la gestora que quisiera acompañarme en el proyecto. Vamos con ello:

RENTA VARIABLE.

La parte de renta variable estaría compuesta por una selección de las acciones más excelsas de los índices dedicados a los aristócratas del dividendo. Estas aristócratas tienen como característica principal el haber incrementado de forma ininterrumpida sus dividendos durante un número importante de años. Dependiendo de la zona geográfica a la que pertenezca el valor en concreto, se les exigen un número distinto de años para formar parte de estas élites.

Las acciones que incrementan su dividendo año a año, han batido al resto de acciones del mercado en el largo plazo, tal y como muestra esta imagen:

growth dividend

Pero además, la cosa no quedará aquí, ya que pasaríamos un filtro más exigente para que la selección sea de mayor calidad si cabe.

Acciones USA: Para las acciones de Estados Unidos tomaríamos como referencia el índice S&P Dividend Aristocrats Index, que incluye a las acciones del S&P500 que han incrementado su dividendo durante los últimos 25 años. Pero seríamos más exigentes, y de este índice, seleccionaríamos aquellas que lo hayan hecho durante los últimos 50 años, las llamadas Dividend Kings. Medio siglo de incrementos. Ahí es nada.

Acciones Euro: Esta clase es de tremenda importancia, ya que serán las acciones sin riesgo de divisa en su cotización. Si queremos reducir la volatilidad en el corto plazo de la cartera, debemos tener un buen paquete de estas acciones, con el fin de no incrementar el riesgo por moneda hasta límites incómodos. Sobre el S&P Euro Dividend Aristocrats Index, que recoge a las acciones que han incrementado o mantenido su dividendo durante los últimos 10 años, nosotros seleccionaríamos únicamente aquellas que lo hayan incrementado, o bien, que lo hayan incrementado o mantenido durante el último cuarto de siglo. Máxima calidad, para un fondo que quiere ser excelente.

Acciones globales: Para las acciones no USA y no EURO lo tenemos algo más difícil. Los índices son menos restrictivos para seleccionar los valores que los componen, y el universo de acciones es inmenso. Los mercados en los que cotizan son más costosos y todo ello dificulta la gestión. Así que, para esta clase incluiríamos una selección de las más destacadas acciones dividend growth globales, pero también nos podríamos ayudar, si así lo necesito, del Vanguard International Dividend Appreciation ETF, que pondera por capitalización, a las acciones no USA con un historial de 7 años consecutivos de incremento de las rentas.

REITS Y MINAS DE ORO.

Aunque los Reits y Minas de oro son también valores de renta variable, he querido exponerlos aparte. Son acciones que funcionan especialmente bien en ciclos de inflación de corto y medio plazo, y que suelen caminar en sentidos distintos a los que lo hacen las acciones del mercado general, reduciendo la volatilidad del total de la cartera.

Seleccionaríamos los valores de mayor capitalización de los índices globales de REITS y Minas, de modo que pesen un 5% las primeras y un 2% las segundas del total de la cartera.

Todas las acciones de renta variable, junto con las REITs y Minas, pesarían alrededor del 60% de la cartera del fondo. Se ponderarían por capitalización y se realizaría una gestión muy pasiva de ellas, de modo que, únicamente se ejecutarían compras o ventas por suscripciones o reembolsos, o por entradas y salidas de los índices, ponderando todas en cartera según los dictados del mercado, y no por ningún criterio analítico por mi parte.

RENTA FIJA.

La renta fija sería la parte estable de la cartera, por lo que se seleccionarían bonos de la zona euro y con vencimientos cortos y medios.

Mi principal objetivo sería comprar bonos gubernamentales individuales del país más seguro de Europa, Alemania, pero podría apoyarme de ETFs de la mayor liquidez posible para facilitar la gestión mientras los paquetes a operar no sean lo suficientemente grandes como para que pedir los bonos al mercado sea eficiente.

Aproximadamente, entre un 10% y un 15% serían bonos ligados a la inflación, de modo que nos ayudaran a superar el encarecimiento de la vida a corto, medio y largo plazo.

No quiero entrar en más detalles porque aún no hay nada hecho en lo que apoyarse, y todavía sigo buscando la mayor eficiencia de costes posible. Pero por el momento quédate con este esquema de la composición de la cartera, que buscaría la excelencia en la calidad de las empresas, la mayor seguridad de los bonos, la lucha contra la inflación y el ahorro de costes.

Son premisas que, a priori, nos deben hacer pensar que darían buenas alegrías en al largo plazo, y gran estabilidad en el corto y medio. Te recuerdo, que si aún no estás en la lista de interesados en mi idea de sueño para 2018, puedes pedírmelo en el hilo de comentarios de esta entrada, y estaré encantado de añadirte. Ya somos 300 personas en la lista, y todas compartimos grandes ideas y propuestas.

Como siempre, un abrazo grande.

Un Fondo para Todos (2) Las comisiones totales (y también las ocultas) de un fondo de inversión

gastos fondos inversionCuando estudiamos un fondo de inversión para que forme parte de nuestra cartera, uno de los datos que deberíamos tener en cuenta de su ficha es el coste total, es decir, qué porcentaje de la rentabilidad conseguida por la cartera del fondo va a caer en saco roto. A pesar de que está demostrado que es uno de los factores determinantes del comportamiento a largo plazo del fondo, pocos inversores le dan la suficiente importancia.

Pero lo peor de todo es que ahí no queda la cosa, sino que en realidad, pocos usuarios de los fondos de inversión conocen los verdaderos gastos que conllevan, siendo los llamados gastos ocultos, los más gravosos para muchos de los fondos. Las informaciones oficiales de las gestoras son tan poco amigables y tan difíciles de entender que resulta casi imposible calcular lo que pagaremos porque nos gestionen nuestros ahorros.

Vamos a hacerle la autopsia a los fondos y miremos en su interior para que sepamos, de verdad de la buena, los gastos totales a los que nos exponemos:

1. Comisiones del fondo.

Las comisiones propias del fondo son las que normalmente vienen mejor reflejadas en su ficha, y podríamos dividirlas en cuatro.

Comisión de gestión. Es el porcentaje que cobra la gestora por hacer el trabajo de invertir en una selección de activos y administrar el producto completo para el partícipe. Es poco común que un fondo tenga renta variable en su cartera y cobre menos de un 1,5%.

Comisión de depositaría. Es el porcentaje que cobra la entidad que se encarga de custodiar los activos del fondo. En fondos españoles suele estar alrededor del 0,1%. En fondos internacionales, contratados a través de cuentas omnibus a nombre del broker, no suele haber.

Comisión de éxito. Manda narices que tengan que cobrarte una comisión por hacer bien las cosas. ¿No se supone que pagas al gestor para que haga su trabajo bien hecho? ¡Encima! Me parece una de las comisiones más hirientes de la industria. Se ha puesto de moda entre los fondos españoles de renta variable cobrar un 9% de lo que el gestor consiga sacar de más con respecto a un objetivo, previamente fijado, en un año determinado.

Comisión de distribución. Es lo que cobra el broker por distribuir un fondo de otra entidad. Esta comisión se le debe cobrar a la gestora y que se le reste de sus honorarios. Si te lo cobran aparte, es otro atraco más.

2. Transacciones. Las comisiones de operaciones internas.

Cada vez que el gestor compra o vende activos dentro del fondo, debe pagar una comisión, igual que tú pagarías si compras una acción en tu banco o broker. Estas comisiones se muestran tan poco claras que hay que ser prácticamente contable para descubrirlas en los informes de las gestoras.

Los fondos de gestión activa suelen realizar grandes cantidades de operaciones. Ahora compran una acción, ahora venden otra. Ahora sacan una de la cartera, y ahora añaden tres. Y así se van esfumando euros que van a parar a las manos de los depositarios. Un gran negocio para todos menos… para ti.

Los fondos pasivos soportan menores gastos de este tipo, ya que procuran operar únicamente cuando es estrictamente necesario, o sea, cuando hay suscripciones o reembolsos en el fondo. De este modo ahorran al partícipe una buena cantidad de dinero.

3. Diferencial del precio de compra/venta.

A la comisión del punto anterior, hay que añadir que para comprar una acción siempre hay que buscar un precio por encima del que tiene en ese momento, y que para vender, uno un poco más bajo. En acciones de gran capital y muy líquidas el spread es muy ajustado, y cuanto más pequeña y menos líquida la acción, mayor la diferencia entre el precio de compra y venta, y mayor la comisión (oculta).

Los fondos de acciones small caps y con mucha rotación de activos pagan ingentes cantidades de dinero en este tipo de gastos.

4. Costes por impacto de mercado.

Este coste se produce cuando queremos comprar o vender un paquete de acciones demasiado grande como para que la oferta y la demanda lo acoja en una sola operación. Si necesitamos varias operaciones para realizar una compra, el gasto de adquirirlas aumenta.

Cuando la acción tiene gran capitalización y es muy líquida, hay grandes paquetes disponibles a la compra y a la venta, y apenas produce efecto negativo, pero cuando un fondo quiere comprar el chicharro microcap value de turno, se las ve y se las desea para invertir grandes cantidades, teniendo que dividir la compra en decenas de veces, y subiendo el precio de la acción en cada compra. Esa subida de la cotización en cada compra es el impacto de mercado. No te digo nada cuando las tiene que vender en medio de un pánico bursátil.

Este es uno de los motivos por los que los fondos de empresas pequeñas que se hacen famosos (por su afortunado historial reciente) tienden a variar sus estrategias a acciones más grandes. No pueden soportar el volumen de gestión. Incluso algunos tienen que cerrar su fondo a nuevos inversores.

Estos cuatro tipos de gastos suman mucho. Pero mucho mucho. Y es la razón por la que hay veces que ves una comisión de gestión del 1,5%, pero el TER sube a 2,8%, por ponerte un ejemplo. Y mucho ojo con los fondos de fondos, que a sus gastos propios habría que añadir los gastos totales de los fondos que incluya en su cartera.

Los mejores fondos de gestión activa cuidan con mimo estos gastos, velando honestamente por los partícipes. Pero desgraciadamente no es una práctica común, y muchos se aprovechan de que el inversor medio deja caer su mirada al track pasado reciente, y tiene menos en cuenta algunos datos que sí influirán, con total seguridad, en la futura rentabilidad.

¿Conocías todos estos gastos ocultos? ¿Nunca te lo habías preguntado o simplemente no les habías prestado interés? ¿Les das ahora la suficiente importancia?

Una cosa más antes de despedirme, ya somos 247 los integrantes de la lista de correos de interesados en mi idea de futuro. Como he repetido en anteriores entradas, si estás interesad@ en las novedades para compartir u ofrecerme ideas, házmelo saber a través del hilo de comentarios, y estaré encantado de añadirte.

Como siempre, un abrazo grande.

Un Fondo para Todos

baelo globalHoy tengo el placer de escribir la primera entrada referida al un sueño. Aunque en los dos últimos artículos dejé entrever mi idea de proyecto, ahora toca ir conociendo las características que tendría, y que así te puedas hacer una idea inicial. Ya son 180 las personas interesadas en estar al día de las novedades, a través de una lista de correo que he confeccionado para la ocasión. Si quieres estar en ella, házmelo saber en el hilo de comentarios y te añadiré con gusto.

Cuando comencé con la idea de iniciar este ilusionante proyecto, una de las primeras dudas que me surgió fue qué tipo de composición diseñar, en el sentido de si solo tendría renta variable para combinar con otros fondos del mercado, o por el contrario se trataría de una cartera totalmente diversificada por sí sola. Tenía claro que sería barato, inspirado en índices, con mínima rotación de activos y todas esas características que guardarían una coherencia con lo que he divulgado en mis blogs durante casi una década. Pero aunque dudaba sobre su composición, rápido llegué a la conclusión de que tenía que gestionar un fondo para todos.

Un fondo para todos debía tener una composición apta para la mayoría de participantes. Tal y como vimos en Política de cartera de Benjamin Graham, el maestro de la “inversión inteligente” abogaba por no tener más de un 75% en renta variable ni menos de un 25%, siendo su porcentaje recomendado el simple y aburrido 50%. Finalmente opté por una cartera clásica 60/40, con el fin de darle un protagonismo mayor a los activos de largo plazo, pero con el suficiente colchón como para que aquellos que confíen en el fondo como su principal vehículo de inversión soporten los ciclos bajistas con mejor predisposición.

Un fondo para todos debía ser global, invertido en acciones nacionales e internacionales, aunque ello conlleve riesgo divisa en el corto y medio plazo. Limitarse a acciones locales pienso que no es correcto, y que tampoco es del gusto de la mayoría de seguidores de este estilo de inversión. En un solo activo, el partícipe dispondrá de diversificación mundial completa.

Un fondo para todos debía luchar de forma efectiva contra la inflación, uno de los mayores enemigos del ahorrador. Si bien un 60% de acciones protege con soltura ante la subida del precio de la vida a largo plazo, existen clases de activos que protegen al inversor de una inflación acusada de corto o medio plazo. Son las REITs, Mineras de oro y bonos ligados a la inflación. Un pequeño porcentaje de cada una de ellas hará que la cartera reaccione a nuestro favor en caso de que el coste de las cosas repunte con fuerza y sin aviso.

Un fondo para todos debía tener una buena muestra del tipo de acciones que vimos en No pienses como un especulador, piensa como un granjero, que permiten al inversor asimilar con tranquilidad los vaivenes del mercado bursátil, entendiendo que aunque se inicie un ciclo bajista en los precios de las acciones, las empresas dividend growth siguen creciendo en su negocio y cuidando con mimo a sus accionistas. Es más, si aun le quedan largos años al partícipe para disfrutar de las rentas de su inversión, un mercado bajista debería ser bienvenido, ya que ofrecería la oportunidad de comprar a buen precio las empresas más excelsas del planeta.

Un fondo para todos debía también ser barato, mucho más barato que los fondos de su categoría. Durante los últimos años hemos estudiado como el ahorro en costes es una de las propiedades de una estrategia de inversión que a priori nos eleva la rentabilidad esperada final, y buena prueba de ello lo vimos en The Voya Corporate Leaders Trust Fund. Ahorrarse un 1% anual en comisiones podría parecer poco, pero a largo plazo son miles de euros los que se pierden por el camino. Una comisión de gestión baja sumado a una gestión muy pasiva de la cartera inspirada en los índices más selectos, harán que la mayor parte del beneficio del fondo se lo quede el partícipe.

Un fondo para todos, por último, debía ser entendible, sencillo y transparente. El partícipe debe saber en todo momento en qué invierte sus ahorros. Cuanto más sentido tenga una estrategia de inversión, mejor se sentirá el partícipe, y ya sabes de sobra que sentirse bien es parte del éxito inversor.

Todas estas características estarán presentes en el nuevo fondo que saldría a la luz si alguna gestora coincidiera conmigo y le gustara la idea. Sería sencillo de entender, diversificado en clases de activos, global, invertido en renta variable pero moderado gracias a la parte de renta fija euro, con las mejores empresas del planeta en el trato al accionista, y sensiblemente más barato que la media de su categoría. De hecho, sería el fondo español con cesta física de acciones con las comisiones más bajas.

Espero que te haya gustado la idea inicial. Te recuerdo antes de terminar que si te interesa estar al día de las novedades, y crees que podría gustarte soñar conmigo, me lo hagas saber a través de un comentario en esta misma entrada.

Como siempre, un abrazo grande.

The Voya Corporate Leaders Trust Fund, una maravillosa historia de paciencia y eficacia

Voya-Financial-Voya-Trust-FundA pesar de que hoy en día las modas en la inversión distan mucho de procurar el ahorro de costes, lo cierto es que existen historias como la que hoy te traigo que prueban la eficacia de la paciencia y el buen hacer en la gestión austera de un vehículo de inversión. La industria financiera gana dinero cada vez que un particular o un gestor hace click para comprar o vender. Una gama indecente de comisiones entran en acción para que tu dinero pase de tu bolsillo a los de la industria.

Existe un fondo de inversión que no ha comprado una sola acción desde que se creó en 1935, The Voya Corporate Leaders Trust Fund (LEXCX). Suena increíble ¿verdad? Las únicas operaciones que ha realizado desde su creación han sido las propias de las suscripciones y reembolso, y las que hacía al producirse spin-offs de las empresas en cartera y fusiones.

LECVX nació comprando las 30 empresas líderes del mercado USA en 1935, y hoy conserva 22 en su aburrido portafolio. Por las propias reglas fijadas del fondo, no puede comprar nuevas acciones a no ser que se produzcan las citadas spin-off o fusiones, así que su gestión es absolutamente pasiva, aunque no replique ningún índice.

¿Cuál dirías que ha sido su rendimiento?

Voya

Impresionante. El fondo ha conseguido una asombrosa rentabilidad sin hacer NADA, y es más, con la sencilla estrategia de comprar las más grandes empresas de un momento dado y conservarlas para siempre aunque no siguieran siendo las más grandes en el futuro. No te digo nada las diferencias frente a la media de fondos de gestión activa, que no hace más que demostrar el pobre valor que aportan los gestores a los fondos.

Estas son las 30 empresas con las que comenzó su historia:

Allied Chemical & Dye
American Can Company
American Radiator & Standard Sanitary
American Telephone & Telegraph
Columbia Gas & Electric
Consolidated Gas Company of New York
I. DuPont de Nemours & Company
Eastman Kodak Company
W. Woolworth Company
General Electric
International Harvester
National Biscuit
Otis Elevator
Pacific Gas & Electric Company
Sears, Roebuck & Company
Socony-Vacuum Oil Company
Standard Oil Company (New Jersey)
Standard Oil Company of California
The American Tobacco Company
The Atchison, Topeka & Santa Fe Railway
The Borden Company
The New York Central Railroad Company
The North American Company
The Pennsylvania Railroad Company
The Procter & Gamble Company
The United Gas Improvement Company
Union Carbide & Carbon
Union Pacific Railroad Company
United States Steel
Westinghouse Electric & Manufacturing

Y estas son las 22 empresas que componen su actual portafolio:

Ameren (AEE)
AT&T(T)
Berkshire Hathaway (BRK.A) (BRK.B)
CBS (CBS)
Chevron (CVX)
Columbia Pipeline Group (CPGX)
Comcast (CMCSA)
Consolidated Edison (ED)
Dow Chemical (DOW)
DuPont (DD)
Exxon Mobil (XOM)
Foot Locker (FL)
Fortune Brands Home & Security (FBHS)
General Electric (GE)
Honeywell International (HON)
Marathon Oil (MRO)
Marathon Petroleum (MPC)
NiSource (NI)
Praxair (PX)
Procter & Gamble (PG)
Union Pacific (UNP)
Viacom (VIAB)

Y si no compra acciones excepto cuando hay fusión o la compra otra empresa, y ahora tiene 8 acciones menos, ¿cuándo decide vender una empresa?

Pues el fondo se queda con una acción menos cuando se cumplen uno de estos dos motivos:

  1. La empresa quiebra.
  2. La empresa suprime su dividendo.

¿No te parece genial? ¿Magistral? ¿De otro planeta distinto a éste?

La inactividad es nuestra amiga en esta industria. Cuanto menos operemos, más ganaremos. No hay otro factor que influya más en la rentabilidad esperada futura que ahorrar en costes y comisiones. The Voya Fund nos ha enseñado el porqué. Es nuestra responsabilidad actuar en consecuencia.

El proyecto de inversión que estoy diseñando tendría características de gestión similares, en el sentido que seleccionaríamos las más excelsas empresas del mundo para la parte de renta variable, y no compraremos ni venderemos nada (excluyendo operaciones por nuevas suscripciones o reembolsos) a no ser que pierdan las selectas cualidades que les pedimos de inicio. De modo que, a partir de que la cartera esté formada, la rotación de activos será bajísima, con el consiguiente ahorro en gastos.

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Como siempre, un fuerte abrazo.

No pienses como un especulador, piensa como un granjero

una-vaca-lechera-dividendoUno de los problemas más comunes de los inversores de largo plazo en el mercado de valores suele ser la dificultad para soportar los ciclos bajistas. Aunque todos pensamos que aguantaremos estoicamente las sacudidas de corto y medio plazo, la realidad es que no suele ser así. Te pongo un ejemplo: Peter Lynch tuvo con su fondo de inversión un histórico de rentabilidad anual de récord, pero ¿sabes cuánto ganó el partícipe medio de su fondo?… Cero patatero.

Esto se dio porque la volatilidad del fondo en sí, y del mercado en general, era tan enorme que los partícipes no tenían estómago para soportar las bajadas, y la confusión les hacía vender en picos de pánico y volver a comprar cuando el valor liquidativo se había recuperado notablemente.

Los inversores de largo plazo tenemos un remedio muy eficaz para resolver este escollo mental, y es pensar en lo que de verdad importa cuando adquirimos activos volátiles de renta variable. Y esto es todavía más fácil si las acciones que compramos son las mejores para pensar de esta forma, las acciones de crecimiento del dividendo.

Imagina que eres un granjero que compra su primera vaca por un precio de 1000€. Esa vaca te da 10 litros de leche a la semana. Comienza un ciclo bajista en el precio del ganado, y después de un año el precio de una vaca es de 900€. Tú, como granjero, no te molestas en pensar que puedes vender tu vaca, sobretodo porque ahora, con un año más de edad, tu vaca es más eficiente y te reporta 11 litros de leche a la semana.

Sigue el ciclo bajista y el segundo año las vacas pasan a costar 800€ la unidad, un 20% menos del precio de compra. Una pena no haber comprado a estos precios, pero tu vaca lechera te da 12,5 litros de leche a la semana. Tu negocio CRECE, aunque las vacas hoy cuesten menos.

Al tercer año el precio de las vacas hace suelo, y rebota a 850€, mientras que tu vaca ya te reporta 14 litros semanales. En el año cuatro las vacas ya cuestan 975€, y tu renta semanal es de 15 litros.

Después de cinco largos años tu vaca ya vale más de lo que costó, 1100€, y te da 16 litros de leche a la semana. Pero ahí no queda todo, como no te hacía falta la renta que te aportaba la vaca para vivir, la leche que producías la guardabas (reinversión del dividendo), así que ahora, con la venta de la leche, has comprado otra vaca más. Y después de 5 años tienes 2 vacas que valen 2200€ y producen más de 35 litros de leche semanales.

¿Te das cuenta de lo que de verdad importa? La mejor manera de soportar los ciclos bajistas es saber en lo que estás invertido para el largo plazo, y darle sentido a tu compra inicial. Las acciones de dividendo creciente son ideales para entender el concepto, y le aportan criterio y coherencia a tu cartera, además de ser históricamente más rentables.

Sé que últimamente estoy escribiendo como si pensara que el ciclo alcista está a punto de terminar, pero lejos de eso, mi intención es que tengamos en cuenta que la fiesta acabará algún día, no tengo ni idea de cuando, y debemos estar preparados para el momento en que ocurra, teniendo nuestra cartera adaptada para ello, y sabiendo para qué estamos invertidos en lo que estamos invertidos.

Una cosa más. En la próxima entrada te voy a hablar de una idea en la que estoy pensando, que aún no existe realmente, pero que me gustaría que se convirtiera en un nuevo fondo de inversión español, indexado, pasivo, con una cartera diversificada de renta variable y fija, y con un sesgo de acciones globales dividend growth. Será emocionante para mí presentarte mi idea de fondo de inversión.

A los seguidores de las entradas del blog por email les envié mis primeros pensamientos, sin más detalle, acerca de mi idea de proyecto. Si estás interesad@ en saber más, házmelo saber en el hilo de comentarios y estaré encantado de añadirte a la lista de correo.

Como siempre, un fuerte abrazo.

La suerte, el infortunio y la inversión

Suerte¿Qué es la suerte? ¿La provocamos con nuestros hábitos? Si así fuera, ¿a qué puede deberse? ¿Qué parte de culpa tiene una persona de su suerte o de su mala suerte? Y un inversor, ¿se podría decir que ha tenido mala suerte en una operación equivocada? ¿Y suerte en un acierto? ¿Y suerte o mala suerte a largo plazo?

Hoy no quiero exponer, de primeras, mi opinión sobre el tema de esta entrada. Me gustaría mucho que me dieses tu opinión acerca de la suerte en el mundo de la inversión, y cómo los inversores deben afrontar su estrategia inversora teniendo en cuenta los conceptos de suerte e infortunio. Creo que pueden ser reflexiones que nos ayuden a madurar nuestra mentalidad como inversores pasivos de largo plazo.

Para ayudarnos a la reflexión, tenemos hoy la colaboración de Montse Guernica, Trabajadora Social del Hospital Infanta Elena de Valdemoro, y que cuenta, entre otros títulos, con ser la madre de mis hijos. 🙂

En el Máster de Trabajo Social Sanitario que cursa, expuso y compartió conmigo esta breve reflexión en un debate sobre Medicina Hipocrática, y que ahora comparte también con nosotros para servirnos de inicio:

Etimológicamente, un infortunio es una fortuna adversa, una desgracia. Es un hecho sobrevenido, que no se puede prever. Los pacientes y profesionales hablan de la aparición de una enfermedad como un infortunio, y lo perciben como falta de suerte, o aparición de mala suerte por no ser algo que pueda prevenirse, evitarse.

A pesar de esta percepción, considero que no se puede hablar de pérdida de la fortuna, entendida como algo que no puede recuperarse. Vemos que un infortunio, por ejemplo un accidente o enfermedad, suscita sentimientos de ayuda o atención por parte del otro, así pues el medico se obliga a dar una respuesta reparadora.

El hecho de tener un infortunio (mala suerte) no implica la perdida de la suerte, de la fortuna.

Por favor, permíteme no plantear mi opinión de inicio. Prefiero leer vuestras opiniones y que generemos un debate interesante.

Como inversores, ¿podemos evitar los infortunios? ¿Qué sería considerado tener suerte para un inversor pasivo? ¿Se podría considerar la exposición a la suerte o a los infortunios una diferencia entre la gestión pasiva y la activa? ¿Qué haces tú para no depender de la suerte?

Espero tu aportación con gran interés. Como siempre, un abrazo grande.

Política de cartera de Benjamin Graham

Ben GrahamEl Inversor Inteligente, además de dar nombre a este blog, es un gran libro. Está considerado como una de las Biblias del inversor de valor, pero entre sus páginas se esconden algunos capítulos que son de obligada lectura para cualquier tipo de inversor. En concreto, en el capítulo 4 “Política de cartera general: El inversor defensivo”, tenemos un apartado cuyo título es El problema básico del reparto entre obligaciones y acciones, que debería ser leído en este momento de mercado en el que nos encontramos, por cualquiera que se le ocurra poner un solo euro en acciones o fondos de inversión.

Estamos en un momento dulce para las bolsas. Los índices suben con alegría y los americanos no dejan de marcar nuevos máximos, para jolgorio tuitero de Donald Trump. Es, la fiesta de las acciones.

Pero todas las fiestas acaban de la misma forma, las luces se apagan, la música deja de sonar, y los fiesteros que no han sabido moderarse se marchan desorientados, despertándose al día siguiente con un tremendo dolor de cabeza y pensando que tanta fiesta no merece la pena si al final acabas peor de como empezaste.

Estamos en una de esas épocas en las que las modas se identifican con claridad. Gestores que recomiendan tener todo el patrimonio que no vayas a necesitar en acciones porque es el mejor activo de largo plazo, y pequeños inversores que, no contentándose con hacerles caso, se embarcan en la aventura de gestionar sus propias carteras en la búsqueda semanal de 100Baggers (acciones que multiplican por 100 su valor).

En contra de lo anterior, el padre de todos ellos opina de forma muy distinta, pensando que el diseño de la cartera no depende de las circunstancias del mercado ni de corto ni de largo plazo, sino de la situación y características propias del inversor. En las próximas líneas te resumiré su idea de cartera para el inversor defensivo:

Simplemente por la incertidumbre siempre existente, el inversor no puede permitirse tener todos sus fondos en acciones, y tampoco en bonos. Debe considerar una mezcla de ambos para minimizar sus riesgos, protegerse de lo imprevisto y de lo desconcertante que resulta el día a día en cada etapa de la vida de las familias.

Sugiere, como orientación inicial, que el inversor nunca debe tener menos del 25% ni más del 75% en acciones, con el fin de obtener en todo momento un rendimiento de largo plazo que luche contra la inflación, pero siempre protegido de la volatilidad de la bolsa. Es más, al sentirse incapaz de proponer un porcentaje concreto, se decanta por el reparto aparentemente simplista 50-50. Cuando los cambios en el precio de acciones y bonos hayan llevado a unas u otras al 45% o 55%, se recuperará el equilibrio del porcentaje original.

Graham insiste en lo adecuada que resulta esta cartera, extraordinariamente sencilla, que ofrece a quien la aplica la sensación de estar adoptando ciertas medidas como reacción a la evolución del mercado, e impedirá estar excesivamente expuesto cuando las bolsas alcancen niveles peligrosos. Además, el inversor realmente conservador, se sentirá satisfecho con las ganancias que consiga la mitad de su cartera en un mercado al alza, mientras que en una época de grandes bajadas disfrutará de más alivio que otros inversores más osados.

Esta cartera nunca será la que mejores resultados obtenga, ni encabezará nunca las listas de fondos más rentables del año. Pero ese no es su objetivo, sino que busca actuar con sangre fría, ponderando las posibilidades, beneficiándose de un rendimiento satisfactorio de largo plazo evitando graves disgustos que podrían terminar con la paciencia del inversor, y dieran al traste con el plan completo de ahorro e inversión.

Warren Buffett es un Dividend Growth Investor

Buffett dividend investorDe todos los aficionados a las finanzas personales y a la bolsa son conocidas, en términos generales, las características que deben tener las acciones que Warren Buffett elige para componer su cartera de inversiones. Suelen poseer una gran ventaja competitiva frente a sus rivales, y son compradas a precios atractivos. Es por lo anterior, y de nuevo en términos generales, por lo que se conoce a Buffett como value investor.

Sin embargo, hay una cualidad común en los valores de su portafolio que no es tan difundida, y si te digo la verdad, me parece tan importante como las dos anteriores, y es la capacidad de sus acciones de incrementar el dividendo año a año. Warren Buffett ingresa en su cuenta una cantidad abrumadora de dividendos, cada año la cantidad ingresada es mayor por el incremento del dividendo, los reinvierte en su propia cartera de Berkshire Hathaway, y así construye una gigantesca bola de nieve creadora de riqueza.

Sabes desde hace mucho tiempo de mi devoción por el Vanguard Dividend Appreciation ETF (VIG), que gestiona de forma pasiva aquellas acciones del mercado americano que han incrementado el dividendo durante diez años o más de forma consecutiva. Dado que han superado momentos difíciles de recesión económica sin dejar de satisfacer a sus accionistas, estas empresas deben ser, casi por fuerza, de excelsa calidad. Y esa calidad se nota también en su rendimiento.

VIG-SPY

Como ves en el gráfico anterior, en los últimos diez años, el VIG ha tenido un rendimiento similar al SPY, superándole en algo más de un par de puntos, sin contar con los dividendos entregados que fueron y son superiores en el VIG. Pero observa como consigue capear las bajadas con menor volatilidad, debido al carácter defensivo de sus acciones en cartera.

Esto es lo que busca Buffett en sus acciones. Empresas de gran calidad, que lleven a cabo su estrategia de gran bola de nieve de riqueza, y que le aporten tranquilidad en los momentos en los que el mercado haga tambalear la paciencia de los inversores más calmados.

Veamos las primeras posiciones de la cartera de BRK:

Kraft Heinz, con una corta historia de mercado después de su fusión, entrega un dividendo del 3,21%, habiéndolo aumentado cada año.

Wells Fargo tuvo que reducir su entrega en la crisis financiera de 2008, pero desde entonces ha elevado su entrega cuatrimestral ¡de 5 centavos a 39!, ofreciendo un yield del 3%.

Apple pagó su primer dividendo en 2012 después de muchos años de política de no entregas. Desde entonces se ha convertido en una gran empresa para buscadores de rentas pasivas, curiosamente desde que Buffett apostó fuerte por ella. Desde entonces lo aumenta generosamente cada año.

Coca cola es la acción fetiche de Buffett. Con un PER actual de 46x y un PayOut insostenible, Warren la conserva y le entrega un 3,27% de yield en su enésima subida anual del dividendo. No sé si Coca cola superará este momento difícil en sus ratios, pero sigue aferrado a ella como el primer día. Es la típica acción del inversor en dividendos.

Son algunos ejemplos del gusto de Buffett por este tipo de acciones. Las acciones que entregan dividendos han tenido un rendimiento histórico superior que aquellas que no entregan o lo cortan. A su vez, las acciones que incrementan su dividendo año a año superan a aquellas que entregan dividendos de forma menos metódica, y que no los hacen crecer. Sin duda, una estrategia ganadora.