Participación en Onda Cero Madrid Sureste

Gracias a Marcos (Aoshi en Twitter @maal2al), tuve hace unos días la oportunidad de participar en la programación de Onda Cero Madrid Sureste, que tiene lugar en los estudios de Arganda del Rey.

Agradezco de nuevo a Marcos su desinteresada y amistosa invitación y te dejo con el audio del programa. Se repasan temas como la gestión pasiva, la Cartera Permanente de Harry Browne, Baelo Patrimonio, regla del 4%, y otras cuestiones que espero que sean de tu interés.

También quiero aprovechar esta última entrada del año para desearte una feliz Noche Vieja y un próspero 2019. Espero que realices muchos de los sueños que tienes por cumplir.

Un abrazo muy muy grande!

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Podcast con Ángel Alegre en Una Vida a tu Medida

Tengo el placer de compartir contigo la entrevista que el gran Ángel Alegre de Vivir al máximo me ha realizado para su fenomenal podcast Una vida a tu medida.

Conocí a Ángel hace unos cinco años de forma virtual. Me encantó su blog, su filosofía de vida y su forma de escribir. Así que le envié un correo y quedé con él para tomar un café en persona.

Es un tipo genial y me siento muy orgulloso de que me haya invitado a su podcast porque sé que hace las cosas muy bien y es muy exigente con la calidad final de todo lo que hace.

Pero no te entretengo más y te dejo el enlace a la entrevista en Ivoox.

Serie 25 Myths (3): El Concepto de Riesgo en las Acciones y su Relación con la Volatilidad

No es que produzca miedo el movimiento del precio de las acciones, es que el inversor medio se queda literalmente petrificado. Y sería un sentimiento mucho más profundo si supiera que el Dow Jones llegó a caer un 89% entre 1929 y 1932. Los mercados bajistas pueden llegar a ser más desafiantes para nuestra mente de lo que podemos imaginar.

Pero también es cierto que si hemos realizado una acertada y sincera planificación de la inversión, habremos puesto en riesgo para el corto plazo sólo la parte de nuestros ahorros que no vamos a necesitar en breve, porque ahí radica el verdadero riesgo de las acciones (además de la quiebra de las empresas), en permitir que la volatilidad nos pueda dañar.

Las acciones son indudablemente arriesgadas si definimos el riesgo como la posibilidad de tener pérdidas en el corto plazo. Además de someternos a la posibilidad de que las empresas quiebren, si no somos capaces de aguantar los movimientos de la bolsa en el corto plazo, estaremos sumando la volatilidad a la fórmula total del riesgo en las acciones.

Para un inversor que honestamente se reconozca de largo plazo, el riesgo viene dado sin embargo por la posibilidad de que el valor de sus ahorros se esfume por la inflación y los impuestos. Con una media del incremento del precio de la vida del 3%, tu dinero guardado tendrá la mitad de valor dentro de 23 años, así que si no consigues una rentabilidad para tus ahorros por encima de esa tasa de inflación, tu dinero podrá comprar cada vez menos cosas, y complementará peor tu renta de retiro.

Desde la perspectiva del párrafo anterior, las acciones son menos arriesgadas que otros activos menos volátiles como la renta fija o el cash. Conforme los beneficios de las empresas de tu cartera crecen en el largo plazo, tarde o temprano tendrá su efecto en el precio de las acciones y en los dividendos que te entreguen. Con la suficiente paciencia, indiferencia y tenacidad para seguir fuerte en el camino, tus acciones conseguirán de media varios puntos porcentuales de rentabilidad por encima de la inflación, lo que permitirá no sólo mantener el poder adquisitivo de tus ahorros sino también incrementarlo.

PSICOLOGÍA EN EL MERCADO VOLÁTIL

Existe un problema emocional difícil de solucionar sin la experiencia suficiente, y es que para el inversor medio es menos intensa la alegría por tener sus inversiones en verde que la tristeza que siente cuando el rojo inunda su estado de posición. Esto hace que la inclinación por parte de asesores de carteras en las entidades bancarias haya sido siempre la de colocar a sus clientes portafolios excesivamente conservadores, con el fin de que no reembolsen sus fondos en momentos de pánico y sigan siendo clientes rentables. O lo que es mucho peor, reducen el porcentaje de renta variable cuando la bolsa ha bajado y lo aumentan cuando la tendencia ya es alcista, manteniendo alejado el malestar del cliente pero transformando la estrategia en un desastroso timing.

Para compensar esta disparatada forma de enfrentarse a la inversión tenemos dos poderosas armas:

  1. Interiorizar con la máxima honestidad nuestro perfil como inversores y construir una cartera con el porcentaje máximo de acciones que nos permita dormir siempre a pierna suelta, pase lo que pase en cualquier ciclo bursátil de corto plazo.
  2. Automatizar la inversión, de modo que mientras somos acumuladores suscribiremos nuevas participaciones en nuestros fondos en el día determinado que hemos elegido para cada mes, o compraremos nuevas acciones cuando ahorremos una cantidad previamente establecida. De la misma forma, cuando seamos rentistas, reembolsaremos el día de cada mes que hayamos programado, o construiremos nuestra renta mediante los dividendos de nuestras acciones.

Si consigues llevar a cabo los dos puntos anteriores conseguirás tres efectos muy beneficiosos:

  1. Librarte de las emociones y navegar con piloto automático.
  2. Eliminar el riesgo de poner todo tu dinero en juego en el peor escenario psicológico posible (aunque ya vimos que con la suficiente paciencia el efecto negativo se disipa).
  3. Te hará sentir más tenaz y el pensamiento positivo superará al negativo, de forma que cuando el mercado suba sentirás que te enriqueces y cuando el mercado baje te reconfortará la idea de acumular en rebajas.

Todo lo que sea buscar potenciales ganancias o especular con saber entrar y salir del mercado vendrá acompañado de una gran agonía provocada por el estrés de las fluctuaciones diarias de los precios. Aprende a vivir sin que el mercado sea parte de tu día a día. No es fácil, pero si lo consigues te habrás convertido de forma automática en un inversor de éxito.

Como siempre, un abrazo grande.

Érase una vez una subasta de arte (con 5% de inversores activos y 95% de inversores pasivos)

Érase una vez una subaste de arte a la que asistían 100 posibles pujadores. Por un lado se sentaban, en primera fila, 5 expertos en arte e inversión que representaban a grandes fortunas interesadas en coleccionar e invertir en obras de arte. Los otros 95 eran coleccionistas menos pudientes pero que también deseaban invertir en tan bello valor tangible.

Se subastaban 10 grandes y raros grabados de Picasso, todos ellos de la misma serie y con un valor similar para el mercado.

Al salir a escena el primero de ellos, los 5 profesionales tomaron las riendas de las pujas y comenzaron a elevar el precio de remate hasta 1 millón de euros. Ese fue el precio que estaba dispuesto a pagar el gestor activo de inversión en arte que se llevó la primera pieza para su cliente.

Las siguientes piezas fueron subastadas a precios similares, miles de euros arriba miles de euros abajo. Pero tras 7 piezas subastadas, los 5 expertos se las habían adjudicado al precio medio de más o menos el millón de euros al que valoraron la primera. El mercado en aquella sala estaba de acuerdo en que ese era su valor. Ya no estaban interesados en más piezas a no ser que se remataran a precio de saldo.

A esto que uno de los 95 asistentes no profesionales se adelanta a la primera fila, y le comenta al director de la subasta que representa a él y a los otros 94 asistentes no profesionales. Si consigue quedarse con alguna de las piezas restantes, éstas serían propiedad de los 95 gracias a un vehículo de inversión colectiva.

Como los 5 profesionales ya tenían las piezas que habían venido a buscar, no pujaron por encima del precio de mercado, pero tampoco permitieron que los remates terminaran a precio de ganga, así que los 95 pequeños inversores-coleccionistas consiguieron los 3 grabados que quedaban al precio de mercado, 1 millón de euros.

Así pues, los coleccionistas profesionales se quedaron con sus obras pagando 1 millón de euros, y sus asesores presentes en la sala les cobraron una comisión de gestión del 2%. Por otro lado, los pequeños coleccionistas invirtieron a través de uno de ellos que los representó, obteniendo éste una menor comisión del 0,5% por organizar el vehículo de inversión pasiva con el que compraron las 3 piezas restantes a precio de mercado.

-Fin de la subasta-

El mercado es muy eficiente incluso con un porcentaje muy pequeño de gestión activa. La gestión activa es la que fija los precios según el valor que ha calculado que tienen los activos. La gestión pasiva compra o vende al precio que fija la gestión activa.

Como siempre, ¡un abrazo grande!

Vídeo: Ponencia en las Jornadas sobre Independencia Financiera. Universidad de Valencia

Ayer por fin se subió el vídeo de mi charla en las I Jornadas sobre Independencia Financiera. Estuvo centrada en conceptos básicos sobre finanzas personales a aprehender antes de ponerse a invertir, y que sin ellos, estrategias de mayor complejidad resultarían difíciles de aplicar.

Es una pena, no me han explicado por qué pero al menos un tercio de la ponencia se ha perdido. No sé si no se le dio al botón o qué se yo, pero me he quedado sin el vídeo de mi charla al completo. Me hacía ilusión conservarla, pero parece que no podrá ser.

Un rollo además porque tuve buenas sensaciones de esa primera parte de la ponencia, además de que sin una introducción o presentación inicial, el resto de la charla pierde mucho sentido. Pero qué le vamos a hacer, no le daré más vueltas porque no está en mi mano solucionarlo.

Mejor nos centramos en lo que sí tenemos, así que te dejo con el vídeo de los minutos grabados: